Adoración

 

Marcos Witt - Biografía
De quién es la Gloria?- Por Herman Gajardo González
Entendiendo lo que cantamos - Por Herman Gajardo González
En busca de adoradores - Por Herman Gajardo González
La adoración importa - Por Bob Kauflin
Artistas o Salmistas? - Por Estrellita Gastaldi
Adoradores Insaciables - Por Matt Redman

 

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MARCOS WITT

Anunciando las buenas nuevas de Jesús

Marcos Witt, a quien pastores y líderes de prácticamente todo el mundo de habla hispana, han reconocido como "un hombre visionario y talentoso, cuya única pasión es que la gente conozca a Jesucristo", nació en San Antonio, Texas, el 19 de mayo de 1962. A la temprana edad de un mes, la familia se trasladó a vivir a la ciudad de Durango, al norte de México, en donde él ha pasado la mayor parte de su vida. Proveniente de una familia con férreas convicciones cristianas, en donde ser misionero o predicador era parte del a rica herencia generacional, Marcos Witt es un hombre cuyo trabajo ministerial le ha llevado a servir al Señor con excelencia, pasión, dedicación y compromiso.

Compositor, músico y predicador de la Palabra, viaja con su equipo de músicos y colaboradores un promedio de dieciséis países por año, con el único propósito de conducir a la gente a la salvación y vida abundante que hay en Jesucristo. Especialmente en los últimos años, su música ha causado un impacto definitivo en la alabanza y adoración, por esta música, afirma uno de sus cercanos amigos, el predicador Luis Palau, "toda América Latina le está cantando a Dios".

Desde temprana edad, Jonathan Marcos Witt tuvo un sueño: Alabar al Señor a través de la música. Este sueño cobró vida a partir de 1986, con su primer grabación, "Canción a Dios", a la que seguirían "Proyecto AA", "Lo Mejor de Marcos I y II", "Lo mejor de Instrumentales", "Recordando", "Tú y yo", "Adoremos", "Alabadle", "Te anhelo", "Poderoso", "Venció", "Homenaje a Jesús", "Enciende una luz", "Sana nuestra tierra", y algunas más, para completar veintiún proyectos en los que ha participado con CanZion Producciones, hasta el día de hoy, en donde ha sido apoyado por músicos, compositores y voces a nivel de excelencia. "Vivencias", uno de los más recientes proyectos, descrito por el propio Marcos como "una ventana a las emociones del alma", constituye una producción con temas completamente inéditos, y que marca veinte años de dedicación y entrega al ministerio.

A pesar de los eventos multidinarios en los que Marcos ministra -sólo en el año 1999, más de 1,380,000 personas asistieron a ellos- él no ha perdido su corazón de siervo. Marcos ora, exhorta y canta, en búsqueda de que el río de Dios empiece a fluir hacia las vidas en necesidad. Llevar la gloria de Dios a todas las naciones de la tierra y darle siempre a Él toda la gloria y honra no es sólo un trabajo; es su vida entera y, como él mismo afirma "el propósito central de todo esto, es que Él sea levantado en alto y que Sus enemigos huyan de Su presencia". Pero Marcos Witt no se ha detenido ahí, además de ser uno de los más prominentes ministros de alabanza en el mundo entero, Dios sembró en su corazón la inquietud de impulsar y promover a jóvenes valores de la música cristiana, de capacitarles y apoyar sus sueños de servir a Dios a través de música inédita y original que no tardaría en inundar, como un torrente, corazones y vidas ansiosas de conocer al Señor de una manera nueva, diferente de los moldes tradicionales de adoración y alabanza. Así nació, en 1987, CanZion Producciones, en Durango, México, una empresa musical diversificada, que desde sus inicios ha mantenido una calidad excepcional en cada uno de sus proyectos, con la aportación técnica y artística de decenas de salmistas de toda América Latina.

"La música sin la Palabra no tiene fuerza", afirma Marcos, "pero cuando está llena de la Palabra y del soplo del Espíritu Santo, se convierte en un poder transformador". Cuando dice que Dios desliza melodías a los compositores de Latinoamérica, sabe de lo que está hablando; Unos 130 hombres y mujeres, llenos de talento creativo, siguen imprimiendo estas melodías sugerida por Dios en varios proyectos por año. CanZion Producciones nunca está inactiva. Se mueve al ritmo poderoso que el Señor está marcando en esta parte del mundo de habla hispana. Otros anhelos del corazón de Marcos que hoy son realidades, se llaman Centro de Capacitaciones y Dinámicas Musicales (CCDMAC), una universidad en Durango, México, en donde se forman ministros de alabanza, enseñados por los profesores más capacitados en cada instrumento. Tiene un alumnado de más de 160 jóvenes de dieciséis países, y se han inaugurado ya otros planteles en Argentina y Paraguay, con la misma visión. Para su fundador, este es un paso que apenas está en su fase inicial, porque plantea abrir CCDMAC en cada país de Latinoamérica.

También, inició el congreso anual llamado "Adoradores", que tiene como objetivo capacitar al cuerpo de Cristo en alabanza y adoración, y que se transmite a más de 55 países a través de la cadena televisiva "Enlace". Actualmente, se realizan asimismo giras de la dinámica "Todos deben de saber", un megaproyecto itinerante en el que se invita a jóvenes latinos a involucrarse en la evangelización global, y a servir como misioneros en todas las naciones del planeta.

Otro de los propósitos fundamentales de su ministerio, ha sido el de ayudar al liderazgo del reino de Dios a pensar diferente, a prepararse en las diversas tareas que exigen cambios y soluciones en un contexto distinto al de años atrás. Por ello, nació "Lidere", que ministra por medio de seminarios, cursos, y la disponibilidad de adherirse a un club de actualización continua sobre liderazgo.

"Edecan" surge también como una necesidad imperiosa, de planificar, programar, organizar y llevar a cabo los congresos y eventos del ministerio; asimismo, "Más que Música", un moderno sistema de distribución de la música cristiana desde la ciudad de México, en donde existe una gran variedad de música en casette y discos compactos, no solamente de CanZion Producciones, sino también de otros ministerios.

Paralelamente al ministerio de Marcos se ha extendido hacia la literatura, una cualidad que bien pudiera haber heredado de su madre Nola Warren, quien ha escrito dos libros. Marcos tiene, hasta el momento, cuatro: "Adoremos", "¿Qué hacemos con estos músicos?", "Señor, ¿en qué puedo servirte?" y "Enciende una luz".

"Creo que lo mejor que Dios tiene para mi vida está por venir", opina, convencido, al final de este último libro, "mientras tenga vida, mientras tenga aliento, seguiré levantando Su nombre entre las naciones. Seguiré anunciando las buenas nuevas de Jesús".

Casado con Miriam Lee, el matrimonio Witt tiene cuatro hijos: Elena Jannette, Jonathan David, Kristofer Marcos y Carlos Franklin.

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¿DE QUIÉN ES LA GLORIA?

Por mucho tiempo hemos escuchado decir la siguiente frase: "Gloria a Dios" o "A Dios sea la Gloria". Incluso muchas veces la hemos cantado junto con nuestro hermanos. Pero ¿realmente le damos la Gloria a Dios en nuestras vidas?. La Palabra de Dios nos enseña que la Gloria le pertenece a Dios.

Por Herman Gajardo González

"Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos, dad a Jehová la GLORIA Y EL PODER. Dad a Jehová la GLORIA DEBIDA A SU NOMBRE; adorad a Jehová en la hermosura de la santidad" Salmos 29: 1-2.

Dios es el único merecedor de toda la Gloria. No exista nadie más a quién debamos rendirle sumo honor y Gloria. Y sabe que más... Dios no comparte con nadie Su Gloria, simplemente porque es de Él. Observemos el siguiente pasaje:

"Yo Jehová; este es Mi Nombre; y a otro no daré Mi GLORIA, ni mi alabanza a esculturas" Isaías 42: 8.

No se a usted, pero a mi me queda muy claro. Nuestro Dios no dará a otro Su Gloria, no la compartirá con nada ni con nadie, pues solo le corresponde a Él.

Cuantos hay por ahí que no le dan la Gloria a Dios en sus vidas, sino que envaneciéndose sus corazones, vienen a errar en la vanidad de sus mentes y no le dan a Dios lo que es de Dios, sino que simplemente se lo guardan para si. Existen otras personas que se guardan un poquito de la Gloria que no les corresponde. ¡NO! . Hasta cuando tomaremos lo que es de nuestro Señor. Su Gloria no la debemos tocar, sólo se la debemos de entregar. ¿Quiénes somos nosotros para merecer alguna cosa? ¿acaso podemos impresionar a Dios?. A Dios no le impresionamos en lo más mínimo, a Él no le impresiona lo buenos cristianos que podamos ser, o lo hermoso que cantamos, o lo espectacular que tocamos ‘el bajo’, o lo extraordinario de nuestros ‘sermones’.

"No se deleita en la fuerza del caballo, ni se complace en la AGILIDAD del hombre, se COMPLACE Jehová en los que le TEMEN, y en los que esperan en Su misericordia" Salmos 147: 10-11.

Si tan sólo pudiéramos comprender lo que dice este pasaje que acabamos de leer, no existiría la vanagloria en medio del cuerpo de Cristo ni ese espíritu de querer sobresalir por nuestras habilidades pasando a llevar a los demás que están a nuestro lado. Nuestra vida debe conducirse en el Temor de Dios, dándole a Él la Gloria y no dejándonos nada. Recordemos que sólo Él es digno de recibir la Gloria y el Honor, pues es Él quien ha dado todo por nosotros y para nosotros. Todo lo que tenemos ha venido de su mano. Sin Su provisión estaríamos desnudos por la vida, sin luz y sin salvación. Pero es gracias a que Dios nos amó tanto que hoy podemos gozar de Su salvación y de Su amor eterno.

"Pues TODO es tuyo, y de lo recibido de Tu mano te damos" 1 Crónicas 29: 14.

Ni siquiera nosotros debemos gloriarnos en nosotros mismos, pues Él nos creó para Su gloria, no para que nosotros nos arranquemos con lo que a Él le pertenece. Mire lo que dice el siguiente versículo en Isaías:

"Todos los llamados de mi Nombre, para GLORIA MÍA los he creado, los formé y los hice." Isaías 43: 7.

Debemos ser muy cuidadosos de estos, y debemos conducirnos en el Temor de Dios, siendo guiados por Su Espíritu Santo. Y si alguna vez alguien nos comienza a dar gloria por lo que somos en el Señor, o por lo que hacemos para el cuerpo de Cristo, sepamos en el Temor de Dios, direccionar aquella gloria a aquel que la merece, a Dios. La Biblia nos enseña que el no dar la Gloria a Dios puede traer consecuencias perjudiciales (Hechos 12: 23).

Como dijo Pablo: "el que se gloría, gloríese en El Señor" 1 Corintios 1: 31, pues Él debe ser nuestra Gloria siempre (Salmos 3: 3).

Todo cuanto hagamos sea para la Gloria de Dios. Si cantamos, si dirigimos las alabanzas, si tocamos un instrumento de música, si predicamos, si profetizamos, si enseñamos, si servimos, TODO sea para darle Gloria a Él.

"Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo TODO para la GLORIA DE DIOS" 1 Corintios 10: 31.

En todo lo que somos y hacemos, démosle siempre la Gloria, el reconocimiento, a nuestro Señor y Dios Todopoderoso (1 Pedro 5: 11). No nos quedemos con ningún tipo de Gloria, sino que dirijámosla a quién la merece debidamente, con todo Temor de Dios, y con todo reconocimiento de corazón, de que Todo es por Su Gracia y por Su amor, y de que Todo le pertenece a Él, a nuestro Dios.

"Tuya es Jehová, la magnificencia y el poder, y LA GLORIA, la victoria y el honor; Porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el Reino, y Tú eres excelso sobre todos" 1 Crónicas 29: 11.

Por Herman Gajardo González

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ENTENDIENDO LO QUE CANTAMOS

"Porque Dios es El Rey sobre toda la tierra; cantad con inteligencia". Salmos 47:7.

Por Herman Gajardo González

Cada vez que elevamos nuestras voces en alabanza y adoración al Señor, es necesario que lo hagamos bien, entendiendo lo que le estamos diciendo. Es por ello que la Palabra de Dios nos enseña que debemos usar nuestro intelecto para entonar cánticos al Señor. Y ¿cómo es eso de cantar con inteligencia?. Es tan sencillo como comprender lo que estamos cantando. Es procesar cada palabra que estamos entonando, haciéndola brotar desde nuestro corazón, y dirigirla a nuestro Rey y Señor.

Recuerda que no estamos cantando por cantar, ni estamos entonando cánticos para escuchar lo bonito que se oye. No, estamos dándole la Alabanza a nuestro Dios. Él es el objeto de nuestra Alabanza (Deuteronomio 10:21), Él es la razón por lo cual cantamos, por lo que sonamos nuestros instrumentos de música.

No podemos estar cantando a la ligera sin darle el peso que merece estar cantándole a Dios. Que las palabras no salgan de nuestros labios, sólo porque nos sabíamos la letra de tal o cual canto, sino que sea brotando desde nuestro corazón, expresando al Señor todo lo que Él es para nosotros. Si vamos a entonar un canto que diga por ejemplo: "Tú eres Bueno", que realmente estemos comprendiendo lo bueno y maravilloso que Él es con nosotros. Si estamos diciendo: "Tú eres grande y fuerte", que todo nuestro ser lo este proclamando. Si estamos cantando: "El gozo que el Señor ha puesto en mi", ¿estaremos en una actitud de seriedad o de tristeza?. Al contrario, debemos expresar lo que estamos diciendo, por lo tanto debemos estar contentos, gozosos y sonrientes al proclamar estas verdades. Y si estamos cantando: "Enciende una Luz y déjala brillar", ¿Por qué hay algunos que elevan sus brazos?. Este canto, al igual que muchos otros, son para cantárselos a nuestros hermanos, en alabanza al Señor (Alabanza es hablar de Él a otros). En cambio si estamos entonando un canto que diga: "Tú eres Santo, Santo, Santo", ahora es cuando debemos elevar nuestras manos y nuestro corazón al Señor y adorarle. ¿Te da cuenta?.

Debemos usar nuestra inteligencia al cantar alabanzas, es muy importante. No olvidemos que "Grande es Jehová y digno de ser en gran manera alabado" (Salmo 48:1), por lo tanto debemos alabarle como Él lo merece, con todo nuestro corazón y cantando con el entendimiento (1 Corintios 14:15), proclamando y declarando lo que Él es. Si estamos celebrando que Cristo ha vencido a todos nuestros enemigos, entonces alegrémonos y declaremos con toda convicción esta verdad. Si estamos cantando que nos rendimos a Él, pues que sea una realidad y que Él gobierne verdaderamente sobre nuestras vidas.

Yo te animo a que uses tu inteligencia al momento de cantar y entrarás en una nueva dimensión de la Alabanza de nuestro Dios.

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EN BUSCA DE ADORADORES

La alabanza y la adoración ocupan un lugar muy importante dentro de nuestra relación con Dios y es muy necesario que entendamos como desarrollar una vida de adorador. Dios está buscando adoradores, ¡sea usted uno de ellos!

Por Herman Gajardo González

"Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que adoran en espíritu y en verdad es necesario que adoren." Juan 4:23-24.

  La adoración a Dios es uno de los puntos más difíciles de llevar a cabo por el cristiano actual. Para muchos la alabanza es mucho más fácil de desarrollar por su naturaleza festiva y alegre. En definitiva todos alaban, pero no todos adoran. Todos participan del regocijo, de la alegría, de la celebración, pero no ocurre lo mismo con la adoración. La adoración es una relación íntima y personal con Dios, es derramar nuestro corazón en Su presencia con sumo honor. Es postrarse delante del trono de Dios en reverencia, humillación y reconocimiento de que Él es el Rey de reyes y Señor de señores (Salmos 95:6).

A diferencia de la Alabanza, que es confesar a ‘otros’ quien es Dios, la Adoración es completamente directa hacia la persona de Dios, es confesar a Dios mismo lo que es para nosotros. La adoración es vertical, mientras que la alabanza es horizontal. Uno de los propósitos principales de la adoración es reconocer nuestra posición ante el Señor. No es necesario recordarle al Señor que Él está sentado sobre el trono de poder, gloria, autoridad y dominio, pero sí es indispensable recordarnos a nosotros mismos que Él es la máxima autoridad. Al postrarnos ante Dios estamos declarando el hecho de que Él es mucho más grande y poderoso que uno, que Él es TODO, que Sus caminos son más altos que los nuestros, que sus pensamientos son más altos que los nuestros (Isaías 55:9).

Es bastante interesante el hecho de que Dios no está buscando ‘alabadores’, pues están en todos lados. El Padre está buscando adoradores, no busca ‘adoración’, sino adoradores, personas comprometidas, entregadas y dedicadas a rendirle adoración. Es triste el hecho de que Dios, el Creador del universo este ‘buscando’ adoradores, cuando debieran de sobrarle.

El no quiere nuestra adoración, Él quiere nuestro corazón. Así que Adoremos, postrémonos, arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor, porque Él es nuestro Dios (Salmos 95:6-7).

Por Herman Gajardo González, Ministerio de Alabanza y Adoración CORBÄN.

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¿Qué es y qué no es la adoración?
LA ADORACIÓN IMPORTA

En los últimos tres meses, he tenido el privilegio de asistir o de ayudar a conducir a conferencias de adoración en Nueva Inglaterra, Nashville, y en mi iglesia local en Maryland, EE.UU. He conocido gente de todas las edades, de distintas denominaciones y de distintos caminares en la vida. Cada persona ha tenido un insaciable deseo de aprender sobre la adoración, no solo en lo referente a su papel como músico, cantante, o líder de la adoración, sino como un estilo de vida.

Poco después de nuestra conferencia de adoración en agosto, me contactaron para ver si estaría dispuesto a escribir una columna regular de adoración para este sitio. Me sorprendí (más bien, tuve como una sacudida eléctrica), me sentí satisfecho, e intimidado a la vez. Y el problema está en que : ¡cuanto más que leo y oigo con respecto a la adoración, menos calificado me siento para tratar con ella!

Jesús dijo a la mujer de Samaria que los "Verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esta clase de adoradores son los que el Padre busca" (Juan 4:23). La frase nos parece muy simple, pero ¿cómo hacemos eso exactamente? William Temple nos ofrece estas palabras profundas:
"La adoración es la sumisión de toda nuestra naturaleza a Dios. Es despertar de la conciencia a su santidad; el alimento de la mente con su verdad; la purificación de la imaginación por su belleza; la apertura del corazón a su amor; la entrega de la voluntad a su propósito, y todo esto junto ofrecido en la adoración, la emoción menos egoísta de nuestra naturaleza que es el principal remedio para el egocentrismo de nuestro pecado original y la fuente de todo el pecado real".

¿Con 2000 años de historia de la iglesia, qué se puede decir sobre la adoración que no se ha dicho ya? No estoy seguro. Podemos leer libros de adoración, ver videos, escuchar CD´s de adoración, y asistir a conferencias de adoración en todo el mundo. Vivimos en la edad de la información, en la edad del Internet, donde cualquier cosa que deseamos saber (y algunas cosas que no deseamos) está virtualmente en la punta de nuestros dedos. ¿No sabes algo sobre adoración? Cualquier motor de búsqueda en Internet está listo asistirte.

Sin embargo, sigue habiendo preguntas y discusiones sobre la adoración. ¿Cómo ocurre? ¿A qué se parece? ¿A qué suena? ¿Es contemporánea o tradicional? ¿Es ser emocional? ¿Qué sobre alzar las manos, aplaudir, y otras expresiones físicas? ¿Cuáles son los componentes cruciales de la adoración? ¿Cuándo sales de la iglesia y regresas a casa, ¿cómo sabes si realmente has adorado? ¿Cómo relacionar la adoración que ocurre durante las reuniones con la adoración que se supone debe caracterizar la vida diaria de un cristiano?

Estas preguntas no son triviales. Alguien recientemente me decía que por lo menos una iglesia por semana se divide por la aplicación de la adoración y los estilos en la adoración. Necesitamos saber más sobre la adoración, qué es, y qué no es.

Pero en realidad, la adoración no se basa en lo que sabemos. Se basa en Aquel a quien conocemos. El catecismo de Westminster dice que la razón fundamental de nuestro existir es conocer Dios y gozarnos en Él por siempre. Juan Calvino escribió que la meta más grande de nuestra vida es estar entre los adoradores de Dios.

Usted no tiene que pertenecer a ninguna expresión o denominación particular del Cuerpo de Cristo para abrazar estas declaraciones. La adoración se basa en Dios y cómo le respondemos a Él. Por lo tanto, nuestras creencias y prácticas con respecto a la adoración deben venir del mismo Dios. Después de todo, la adoración es una idea de Dios y no nuestra.

"La adoración es la actividad suprema, única e imprescindible de la iglesia cristiana. Es lo único que continuará en el cielo, además del amor de Dios, ya que el resto de las actividades de la Iglesia habrán pasado. Por lo tanto, es lo más esencial de todas las cosas que hacemos en la Iglesia, y la revelación fundamental por la cual se funda la iglesia." (Eerdmans, Rapids magnífico, MI, 1993, p. 15).

Por Bob Kauflin
Tomado de: www.entrecristianos.com

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¿ARTISTAS o SALMISTAS?

A diferencia del mundo, en la música, Dios no tiene artistas, sino salmistas. ¡Por supuesto que hay arte en ti! Pero todo el arte que hay en tí lo puso el Señor por gracia.

Por Estrellita Gastaldi

"Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia" (1ª Cor.1:26-29)

Hermano/a ¿Cual es tu vocación? Que interesante observación nos hace el apóstol Pablo, verdad? Y más adelante añade:

"Pues, ¿Quien te hace mejor que los demás? ¿Y qué tienes que Dios no te haya dado? Y si Él te lo ha dado, ¿Por qué presumes, como si lo hubieras conseguido por ti mismo?" (1ª Corintios 4:7 versión popular).

Algo es seguro: Dios no nos escogió porque fuéramos mejores que nadie, sino por el contrario, Dios tomo lo que no es para que solo podamos gloriarnos en Él. Recordar esto nos mantiene humildes y humillados delante de su presencia y nos ubicará siempre en el lugar correcto delante de los demás.

¿Eres talentoso?
¡Gloria a Dios!
¿Cantas bonito?
¡Gloria a Dios!
¿Tocas muy bien tu instrumento?
¡Gloria a Dios!
¿Has grabado muchos CDS?
¡Gloria a Dios! 

¿Sabias que las riquezas del "salmista" (hombre) no consisten en los "discos" (bienes) que posee? (permítanme la paráfrasis)
De eso se trata... Siempre y en todo, la gloria es del Señor y para el Señor.

A diferencia del mundo, en la música, Dios no tiene artistas, sino salmistas. ¡¡Por supuesto que hay arte en ti!! Pero todo el arte que hay en tí lo puso el Señor por gracia. Nada te pertenece y la parábola nos enseña que un día él te pedirá cuentas por cada talento que te haya dado.

No hay nada más feo que estar desubicado. Le he escuchado a Marcos Witt decir: "algunos son artistas, si, pero con "h"de hartar...son hartistas con hache. " ¿Conociste algunos hermanitos así? En mi país se usa mucho una frase que dice "Se subió al caballo". Esto es, es un creído con aires de grandeza. El que no se quiera bajar, Dios le baja.

¿Que busca un artista y cuál es su vocación? :Vanagloria, éxito, aplausos, reconocimiento, fama, el primer lugar, servirse de riquezas, satisfacer sus propios deseos, admiración... En una palabra: es Egocéntrico. Todo es para sí mismo.

¿Pero, que busca en cambio un salmista y cuál es su vocación? : Glorificar a Dios, adorarle, guardar el corazón, servir, humillarse, obedecer a Dios y anhelar su voluntad. En una palabra es: Cristocéntrico. Todo - incluso él mismo - es para Cristo.

El Señor a su tiempo nos recompensará pues a él servimos y adoramos. ¿Donde está tu corazón? ¿Donde están tus ojos? ¿Cuál es tu vocación?

¿Alguna vez has visto la entrega de los premios Grammy y hubieras deseado ser galardonado con el?

Piensa en esto ¡¡¡¿Qué valor tiene esa estatuilla insignificante comparada con la corona incorruptible de gloria que el Señor te tiene preparada?!!!

A Dios servimos hermanos y Dios no es deudor de nadie.

"Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria...revestios de humildad; porque Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo." (1ª Pedro 5:4-6)

"Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís." (Col.3:23-24)

Nadie se jacte en su presencia. Recordemos mantener nuestros ojos solo en Jesús, reconocer que solo en Él está nuestra gloria, y que todo nuestro arte no le impresiona en lo más mínimo, sino todo lo contrario. Ciertamente que no nos gustan estas palabras ...."necio, débil, vil, menospreciado"...sin embargo, es justamente por eso que nos basta su gracia, porque "Su poder se perfecciona en la debilidad".

No eres artista, eres salmista y créeme hermano, existe un abismo entre ambas cosas.

Que Jesús resplandezca en ti y que su amor y su gracia te colmen plenamente delante de su presencia, para la salvación de los perdidos y la gloria de su nombre.

Estrellita Gastaldi es Ministro de Alabanza y Adoración, en Buenos Aires, Argentina

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Para los que tienen hambre de más
ADORADORES INSACIABLES
Como adoradores de Jesucristo vivimos en la tensión entre lo actual y lo que aun no es. A partir del día en que lo recibimos, nuestras almas hallaron su destino y razón de ser. Por Matt Redman

Foto AdoradorLa realidad de su amor y su presencia invadió nuestros corazones, y hallamos la plenitud. La Biblia revela que Dios es el que "sacia de bien tu (nuestra) boca" (Salmos 103:5). Pero ese no es el cuadro completo. También somos adoradores insaciables, personas que solo vemos en parte. Siempre llevaremos en nuestros corazones una santa frustración: El gemido interno de todos los creyentes que esperamos con entusiasmo "la adopción, la redención de nuestro cuerpo" (Romanos 8:23).

Eugene Peterson escribió: "La adoración no satisface nuestro hambre por Dios, sino que despierta nuestro apetito". Cuanto más vemos de Jesús, más sabemos que aun hay más por descubrir. Cuanto más toca nuestras vidas, más nos damos cuenta de cuán fervorosamente necesitamos que Él consuma cada parte de nosotros. La adoración también origina tanto preguntas como respuestas. Cada vislumbre que tenemos de Jesús, así tan maravillosa como es, es solo una gota en el océano. Y cuanto más vislumbres tengamos, más comenzaremos a descubrir cuán inmenso es el océano. Somos personas que "buscamos descubrir más de Él", corazones que lo adoramos en un viaje difícil pero gratificante. Un día alcanzaremos nuestro destino final; pero por ahora, cada paso de nuestro caminar con Dios es un pequeño anticipo de la gloriosa herencia que tenemos por delante.

Muchas veces es muy alentador ver cuánto hemos avanzado en nuestro camino. En un muelle, las personas marcan las filigranas como recordatorios de los niveles alcanzados por la marea en ese lugar. De la misma manera, es muy bueno reflexionar en las cimas y depresiones que tuvimos en nuestro andar. Cuando miro hacia atrás, comienzo a ver las marcas de la gracia de Dios durante toda mi vida. Cuanto más lejos miro, más veo cuánto Él ha formado y sanado mi corazón.

Hay otra razón por la que probablemente permanecemos como adoradores insaciables en esta vida. Comenzamos a ver al mundo a través de los ojos del cielo. Cuanto más vemos la perfección de Dios, más notamos la imperfección que nos rodea. Los verdaderos adoradores se mueven con cuidado, toman conciencia de cómo está el mundo en el que viven y desean marcar una diferencia dentro de la injusticia, la pobreza y el dolor que los rodean. Un adorador de Jesús no puede hacer la vista gorda a todas esas cosas.

Hay una santa y a veces dolorosa frustración que se introduce justo en el corazón del adorador insaciable. Todo nuestro ser sabe que "las cosas no pueden seguir en este rumbo". Debemos ser intercesores, personas que vean la brecha y se pongan allí. Dios nos impartió su corazón de restauración y un ardiente deseo por ver su amor y su justicia sanando las naciones. Pero si realmente vamos a tener integridad en nuestra adoración, en algún momento este deseo deberá transformarse en acción: compartir nuestra comida con el hambriento, vestir al desnudo y satisfacer las necesidades de los afligidos (ver Isaías 58:7, 10). No podemos ser adoradores que simplemente se la pasan caminando por allí, ignorando la realidad de este mundo quebrantado. Dios desea llevarnos al lugar en el que podamos unirnos a su corazón que se duele por los demás, un lugar donde el hacerlo todo ya no sea simplemente una opción más.

Anhelo ser un adorador que sea un ejemplo a seguir por los demás, no solo con mis labios, sino con mi vida. Dios dejó muy claro que la adoración y la justicia son inseparables.

Para que estas vayan siempre juntas, hay tres cuestiones no resueltas dentro del corazón de los adoradores insaciables. Primero, solo hemos vislumbrado la gloria de Dios, unas pocas gotas del océano de su esplendor. Vivimos con una constante sed, deseando más de Él en nuestras vidas. Segundo, vivimos sabiendo que somos personas quebrantadas, sanadas en parte pero aun muy frágiles. Somos adoradores "inconclusos", que anhelamos que su obra en nosotros sea concluida. Por último, estamos como peregrinos en una tierra extranjera, dolorosamente conscientes de los problemas que nos rodean y los muchos corazones que aun no han descubierto a Jesús. Mirando a través de los "lentes" del cielo, nuestros corazones se duelen por introducir al Reino de Dios en esas situaciones.

Estas tres cuestiones no nos hacen peores adoradores. En cambio, moldean nuestra devoción y fortalecen nuestra resolución de perseverar en la fe. Solo vemos en parte, aunque lo que vemos es suficiente como para brindarnos esperanza y propósito en nuestro andar. Y mientras emprendemos nuestra adoración aquí y ahora, miramos hacia el horizonte, confiando que un día lo imperfecto desaparecerá y conoceremos como fuimos conocidos.

Tomado del libro: El adorador insaciable, por Matt Redman, de Editorial Peniel www.editorialpeniel.com

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La búsqueda del propósito en la vida
La adoración que agrada a Dios
"Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas" (Marcos 12:30).

Dios quiere todo de ti. Dios no quiere una parte de tu vida. Pide todo tu corazón, toda tu alma, toda tu mente y todas tus fuerzas. A Dios no le interesan los compromisos a medias, la obediencia parcial y las sobras de tu tiempo y dinero. Quiere tu devoción plena, no pedacitos de tu vida.
Una mujer samaritana en cierta ocasión discutió con Jesús acerca del mejor tiempo, lugar y estilo de adoración. Jesús le contestó que esos aspectos eran irrelevantes. El lugar de adoración no es tan importante como por qué adoramos y cuánto de nuestro ser le ofrecemos a Dios cuando lo hacemos. Hay una manera de adorar buena y mala. La Biblia dice: "Así que nosotros, que estamos recibiendo un reino inconmovible, seamos agradecidos. Inspirados por esta gratitud, adoremos a Dios como a él le agrada, con temor reverente" (Hebreos 12:28, Dhh). La adoración que agrada a Dios tiene cuatro características:

A Dios le agrada la adoración en verdad
La adoración debe basarse en la verdad de las Escrituras, no en nuestra opinión acerca de Dios. Jesús le dijo a la mujer samaritana: "Los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren" (Juan 4:23).
"Adorar en verdad" significa adorar a Dios como la Biblia verdaderamente lo revela.

A Dios le agrada la adoración auténtica.
No se trata solo de decir las palabras correctas; debes creer en lo que dices. ¡La alabanza que no brota del corazón no es alabanza! No sirve de nada, es un insulto a Dios.
Como la adoración implica agradar a Dios, abarca nuestras emociones. Dios nos dio emociones para que pudiéramos adorarlo con sentimientos intensos; pero esas emociones deben ser genuinas, no fingidas. Dios odia la hipocresía. No quiere teatralidad, ni fingimiento ni farsas en la adoración. adorandoQuiere nuestro amor sincero y verdadero. Podemos adorarlo con imperfecciones, pero no con falta de sinceridad.
Por supuesto, la sinceridad por sí sola no es suficiente; podemos ser sinceros y estar equivocados. Por eso se necesitan tanto el espíritu como la verdad. La adoración debe ser veraz y auténtica. La adoración que agrada a Dios es profundamente emocional y doctrinal. Con nuestro corazón y nuestra cabeza.
En cuanto a la adoración y la amistad con Dios no existen las "tallas únicas". Una cosa sí es cierta: No darás gloria a Dios intentando ser alguien que él nunca se propuso que fueses. Dios quiere que seas tú mismo. El Padre está "buscando personas que, cuando lo adoren, sean sencilla y sinceramente ellas mismas cuando se presenten ante él" (Juan 4:23, PAR).

A Dios le agrada la adoración reflexiva
El mandamiento de Jesús de "amar a Dios con toda tu mente" se repite cuatro veces en el Nuevo Testamento. A Dios no le agrada que cantemos himnos, oremos con apatía y exclamemos con indiferencia ¡gloria a Dios!, sin pensar en lo que hacemos, porque no se nos ocurre otra cosa que decir en ese momento. Si no pensamos en lo que hacemos cuando adoramos, la adoración no sirve. Tu mente debe estar puesta en lo que haces.
Jesús tildó de "vanas repeticiones" (Mateo 6:7) a la adoración distraída. El mal uso puede convertir hasta los términos bíblicos en frases gastadas, cuando olvidamos su significado.
Trata de alabar a Dios sin usar las palabras alabanza, aleluya, gracias, gloria a Dios o amén. Usa palabras más novedosas como admirar, respetar, valorar, reverenciar, honrar y apreciar.

Otra idea es hacer una lista de los diferentes nombres que tiene Dios y concentrarse en ellos. Los nombres de Dios no son arbitrarios; expresan distintos aspectos de su carácter.
Dios quiere que nuestras reuniones de adoración en público también tengan sentido. Pablo dedica un capítulo entero a este asunto en 1 Corintios 14, y concluye: "Pero todo debe hacerse de manera apropiada y con orden" (v. 40).
Con respecto a este punto, Dios insiste en que nuestros cultos de adoración puedan ser entendidos por los no creyentes que estén presentes en nuestras reuniones de adoración. La Biblia nos ordena ser sensibles a los no creyentes que están de visita en nuestras reuniones de adoración (1 Corintios 14:16-17). Si hacemos caso omiso de este mandamiento somos desobedientes y no tenemos amor.

A Dios le agrada la adoración práctica
La Palabra de Dios afirma: "Les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios" (Romanos 12:1). ¿Por qué quiere Dios tu cuerpo? ¿Por qué no dice "ofrezcan su espíritu"? Porque sin el cuerpo no podemos hacer nada en este planeta.
Cuando adoramos debemos ofrecer nuestro "cuerpo como sacrificio vivo". En la actualidad asociamos el concepto de "sacrificio" con algo muerto, pero Dios quiere que seamos un sacrificio vivo. ¡Quiere que vivamos para Él!
Sin embargo, el problema de un sacrificio vivo es que puede escaparse del altar, y es lo que solemos hacer. Cantamos "¡Firmes y adelante!, huestes de la fe" los domingos, y los lunes desertamos.

En el Antiguo Testamento, a Dios le agradaban los sacrificios de adoración porque anunciaban el sacrificio de Jesús por nosotros en la cruz. Ahora bien, a Dios le agradan diferentes tipos de sacrificio de adoración: la gratitud, la alabanza, la humildad, el arrepentimiento, las ofrendas de dinero, la oración, el servicio a los demás y el compartir los recursos con los necesitados.
La verdadera adoración tiene un precio. David lo sabía y dijo: "No voy a ofrecer al Señor mi Dios holocaustos que nada me cuesten" (2 Samuel 24:24, PAR).
La adoración sacrifica nuestro egocentrismo. No podemos exaltar a Dios y exaltarnos al mismo tiempo. No podemos adorar para impresionar a los demás y para agradarnos a nosotros mismos. Necesitamos retirar deliberadamente el enfoque de nuestra persona.
Cuando Jesús dijo: "Ama a Dios con todas tus fuerzas" quería señalar que la adoración requiere esfuerzo y energía. No es siempre ni lo más conveniente ni lo más cómodo, y en ocasiones la adoración es un acto de voluntad absoluto: un sacrificio de buena voluntad. La adoración pasiva es una incongruencia.

Ofrecemos sacrificio de adoración a Dios cuando lo alabamos aunque no tengamos ganas; cuando nos levantamos de la cama para adorarlo aunque estemos cansados, y cuando ayudamos a los demás aunque estemos agotados. Eso agrada a Dios.
Matt Redman, un líder inglés de adoración, cuenta cómo su pastor le enseñó a la iglesia el verdadero significado de la adoración. Para mostrarles que esta era más que la música, prohibió por un tiempo el canto en los servicios, mientras aprendían otras maneras de adorar. Al cabo de ese tiempo, Matt había escrito el himno clásico "El corazón de la adoración":
Te traigo más que una canción, porque ella en sí no es lo que me pides.
Buscas más adentroque lo que a simple vista parece; miras dentro de mi corazón.
El corazón de este asunto es un asunto del corazón.

Tomado del libro: Una vida con propósito de Rick Warren, Editorial Vida.

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