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17 (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes ) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. 18 El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. 19 Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años ), o la esterilidad de la matriz de Sara. 20 Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, 21 plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido;
Desechemos de nuestras vidas toda incredulidad, Dios es Fiel, Él no miente, sus promesas son sí y amén. En la Biblia hay muchas promesas vigentes para nosotros, tomémoslas y venzamos, ya no andamos por vista, sino por FE, sigamos el ejemplo de Abrahán, él tomó el escudo de la FE y apagó todos los dardos del maligno. DARDOS: "Tu esposa es estéril", "Ya sos viejo y no podes", él estaba convencido de que Dios era poderoso para hacer todo lo que había prometido.
Dios quiere que seamos hombres/mujeres de FE para manifestar su poder a través de nuestras vidas para glorificar su nombre. Avancemos, para atrás ni para tomar impulso...
Rauli
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¿Encorvada
y sin remedio? |
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¿Que más le haré a mi viña?
INTRODUCCIÓN
¿Qué espera usted que produzca una planta frutal que usted ha cuidado con
esmero? Lo lógico es que espere los mejores frutos, ¿cómo reaccionaría
entonces, si esperando esos frutos lo que halla es fruto rancio, ácido y sin
ningún sabor? El capítulo 5 de Isaías muestra exactamente eso (Isaías
5:1-7). La vid es una planta prolífica, una sola vid produce muchas uvas. Las
uvas desde el Antiguo Testamento han simbolizado la capacidad del pueblo de Dios
de producir y llevar frutos, haciendo la obra de Dios en la tierra.
ASÍ CUIDE DE MI VIÑA...
La viña descrita en Isaías estaba colocada en una ladera fértil, éste era el
ambiente propicio y adecuado para que diera fruto: buena tierra, buen sol y
buena lluvia. Eran las condiciones ideales para que esa viña produjera mucho
fruto. Aquella viña había sido cercada, había sido protegida, se le había
puesto vallado alrededor que no permitiría que ningún animal pudiera acercársele
y dañarla. La viña estaba protegida, salvaguardada, cubierta y refugiada.
Aquella viña había sido despedregada, se le habían sacado todas las piedras,
los obstáculos posibles que impidieran el buen crecimiento de la viña, sacó
todo lo que estorbaba que la viña diera frutos, limpiando el terreno de todo lo
que pudiera entorpecer. La vid que se sembró no fue cualquier vid sino que fue
escogida de las mejores, una vid así sólo podría producir las mejores uvas,¿usted
qué cree? Pero no se ha concluido con todo el proceso, además edificó en ella
una torre, puso vigilancia continua sobre ella y también anticipando todo el
fruto que esperaba de ella, preparó un lagar, un amplio lugar donde aplastar
las uvas que produciría su preciosa viña. Hizo preparativos para el futuro,
con esperanza y fe anticipó la abundancia de frutos que recogería de su viña.
¡Cuánta preparación! ¡Cuánto cuidado! ¡Cuánto esmero! ¡Cuánta dedicación!
¡QUE FRUSTRACIÓN...!
Hasta este momento todo luce maravilloso, la viña tiene todo lo necesario para
producir buen y delicioso fruto: un dueño que la ama, tierra fértil, cercada,
despedregada, vigilada y expectativas tremendas por parte de su dueño de que dé
mucho fruto. El versículo 2 sin embargo concluye con un giro inesperado, trágico
y frustrante:"y dio uvas silvestres". ¿Cómo es posible? ¿Uvas ácidas,
rancias y agrias? El lamento doloroso del dueño no se hace esperar:" miren
esto y júzguenlo ustedes los que observan, ¿qué más podía yo hacer por
ella? ¡LO HICE TODO! La amé, la cerqué, la despedregué, la vigilé esperando
tanto fruto. ¿Qué más se podía hacer por mi viña que yo no haya hecho por
ella?"
EL ECO DE SU LAMENTO...
¿Puedes escuchar al Señor lamentándose así por nosotros hoy? "Los he
amado, los he protegido, les envié mi Espíritu Santo, tienen mi Palabra, les
he provisto, los he sanado, les he dado talentos, capacidades y recursos, los he
colocado en mi cuerpo de creyentes, les he instruido, les he enseñado, ¿qué más
puedo hacer por mi iglesia que ya yo no haya hecho?" El versículo 5 nos
presenta al Dios de todo amor quién precisamente porque nos ama tiene que
disciplinarnos. ¿Qué queda por hacer con mi viña? - le quitaré la protección
- será quemada - le haré huecos a la cerca - será pisoteada - quedará sola -
no habrá quien la pode - nadie la cavará - la tierra la ahogará con cardos y
espinos - no caerá lluvia que la alimente y la refresque
DIOS ESPERA FRUTOS...
Los que no llevan frutos para el Reino de Dios no pueden esperar recibir el
mismo trato que los que son fieles. Ser improductivos es como estar muertos. El
Reino de Dios del cuál somos parte exige compromiso, fidelidad y obediencia.
Nuestra unión viva con Cristo, el pámpano, exige que nosotros las vides
produzcamos frutos abundantes. La exigencia mayor del Reino es esa: dar frutos
dignos del pámpano al cuál estamos arraigados (Mateo:25:29-30). Es necesario
recordar algo importante: a los que llevan fruto se les poda, se les limpia para
promover el crecimiento y hacerlos más fructíferos. La prueba de la poda es
para fortalecer nuestro carácter y nuestra fe. Dios no desea encontrar vides
estériles y que sean obstáculos para que las otras vides den frutos, ¡cuidado
con ser de los que bloquean a los que desean ser fructíferos para Dios! Tu
testimonio y tus actitudes y acciones no santas pueden estar impidiéndote dar
frutos y que otros lo den. No seas hallado falto de afectar a toda la viña. Los
frutos son las cualidades del carácter cristiano (Gálatas 5:22-24 2 Pedro
1:5-8).
¿Y QUE DE LA HIGUERA...?
El caso registrado en el Nuevo Testamento de la higuera estéril era crítico:
no tenía frutos (Mateo 21:19 Marcos 11:11-14). Jesús tomó a esta higuera como
una parábola escenificada y expresó su malestar frente a una religión sin
sustancia: - fe sin obras - apariencia sin piedad genuina (muchas hojas) -
sacrificios, tradiciones y rituales sin verdadera adoración - actividades
huecas - prometiendo frutos pero sin producir nada - mostrando religiosidad sin
muestras de justicia, misericordia o amor.
Debiendo dar frutos permanecemos estériles,¡esto es trágico! El ejemplo mayor
de hallar uvas silvestres en vez de buenas uvas lo vemos en lo que halló Jesús
en los fariseos de su tiempo. Estos eran líderes religiosos conocidos,
respetados y poderosos pero habían perdido de vista a Dios. Meticulosos y
detallistas en rituales y ceremonias perdieron de perspectiva lo que era pureza
verdadera, por fuera limpios ceremonialmente, por dentro, en sus corazones,
corrompidos y sucios. Aparentaban santidad en lo exterior pero en su interior
había codicia y corrupción. Vivir nuestro cristianismo como un espectáculo
para otros es como lavar un vaso sólo por fuera, así eran los fariseos.
CONCLUSIÓN
Jesús rechazó y condenó enérgicamente esas uvas silvestres de antes y lo
mismo hace hoy. Si Jesús viniera hoy a dar un paseo por tu viña que tanto ha
cuidado, ¿qué encontraría? ¿Uvas silvestres o uvas jugosas y deliciosas? No
busques frutos en otras viñas ni tampoco estorbes que otras viñas den fruto,
procura que la tuya los esté produciendo, cuando venga el Amado Dueño de la viña
no te preguntará por la viña vecina sino por la tuya. El ha hecho todo lo que
tenía que hacerle a tu viña para que dé abundante fruto , ¿qué más quieres
que le haga?
Autor: Pastora Yolanda Quiñones Tema: Amor de Dios Tomado: www.selah.com.ar
Elías había juntado al pueblo de Israel en el Monte Carmelo, con ellos estaban 450 profetas de Baal quienes por las siguientes 8 horas se herirían el cuerpo y gritarían a su dios por respuesta. Nada sucedió.
Ya todos estaban cansados cuando Elías pasó al frente, e invitó al pueblo a acercarse. Tomó 12 piedras-representando a las 12 tribus de Israel-para reedificar el altar de Jehová que estaba derribado, cortó en trozos al buey destinado para el holocausto, y ante la mirada incrédula de todos ordenó verter cántaros de agua sobre el altar, la leña, y la zanja. Lo hicieron una vez, y otra, y otra; luego hizo una sencilla pero poderosa oración:
“Jehová, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que yo soy tu siervo y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, Jehová, eres el Dios, y que tú haces que su corazón se vuelva a ti.” 2ª Reyes 18:36-37
Y el fuego descendió consumiendo no sólo la ofrenda, sino la leña, las piedras y hasta el agua de la zanja.
Elías clamó, y Dios mandó su fuego.
Hay un principio
muy sencillo aquí: escucharàactuaràDios
actúa
Dios está buscando una generación que pasa tiempo en su presencia, que escucha su voz, que se atreve a clamar para que el fuego de Dios descienda! Las acciones del profeta Elías estaban trayendo una revolución espiritual para su tiempo; él entendía lo que Dios quería volver el corazón del pueblo hacia El, y clamó para que eso sucediera.
Es necesario que pases tiempo en la presencia de Dios para que te de las instrucciones precisas de lo que tienes que hacer, es necesario que clames para que los corazones se vuelvan a Dios, es necesario que clames para que la revolución espiritual empiece en tu país, en tu ciudad, en tu iglesia. Tu clamor moviliza los cielos.
ORACIÓN: Padre, enséñame a escuchar tu voz. Quiero saber que es lo que tienes para este tiempo, quiero obedecerte, y que con mi clamor pueda mover los cielos a favor de esta generación para que vuelvas el corazón de ellos a ti. En el nombre de Jesús te lo pido.
“Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; más yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los Ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel.” 1ª Samuel 17:45-46
Crecí en la Iglesia escuchando la historia de cómo David, el pastor de ovejas, mataba al gigante Goliat. Muchas veces me pregunté que hacía especial a David, como era posible que un muchacho de 17 años hubiera podido matar al gigante experto en guerra con una piedrecilla.
La clave es que David no sólo pasaba tiempo en el campo cuidando de las ovejas de su padre, adorando a Dios, sino que en esos tiempos de soledad David había conocido el poder de Dios. Era este conocimiento íntimo lo que le hacía tener la absoluta confianza que Dios lo respaldaría, pero este conocimiento hubiera quedado nulo si David no se hubiera atrevido a enfrentarse a Goliat.
David era un atrevido.
Y es en estos tiempos que Dios está buscando a una generación atrevida, que no teme enfrentarse a los gigantes que tienen paralizados al pueblo de Dios. El busca una generación que posee y reclama la victoria que ya fue dada por Jesús en la cruz.
Una generación que se sabe respaldada por el Dios todopoderoso, una generación que provoca que la gloria de Dios descienda.
Una generación que actúa y que hace que los cielos se abran: una generación de valientes.
ORACIÓN: Señor Jesús, gracias por la victoria que obtuviste para mí en la cruz! En esta hora yo reclamo las promesas que Dios me ha dado, promesas de bienestar, de victoria, de seguridad. No me atemorizo más ante lo que venga, y te pido que me levantes como parte de la generación de valientes que hará que los cielos se abran sobre esta nación.
“Entonces Dijo Abraham a sus siervos: -Esperad aquí con el asno. Yo y el muchacho iremos hasta allá, adoraremos y volveremos a vosotros.” Génesis 22:5
Imagina el cuadro: Abraham, de casi 100 años por fin había recibido al hijo de la promesa: Isaac. Todo está perfecto hasta que Dios le pide que vaya a tierra de Moriah, y que sacrifique ahí a su hijo sobre el altar.
Imagino los sentimientos contradictorios de Abraham, por un lado, su hijo, por el que había esperado tanto. Por el otro, el Dios al que había servido toda su vida, a quien amaba con todo el corazón y quien le había prometido que precisamente en ese hijo serían benditas todas las familias de la tierra, pero que ahora le pedía sacrificarlo.
No había más que pensar. Preparó las cosas y se levantó muy de mañana a obedecer a Dios. Su amor por Dios superaba cualquier cosa, y en un acto de total rendición, agarró al muchacho, y subió al monte a adorar.
No había música, ni cantos, sino un acto de obediencia y confianza, pues Abraham sabía que el mismo Dios que le había dado a ese hijo aún cuando su cuerpo ya estaba como muerto (Romanos 3:19), lo resucitaría, o le daría otro.
Isaac está sobre el altar, Abraham levanta su mano, y entonces un ángel le habla desde el cielo, e impide que lo mate.
No sólo Dios le da el reemplazo de Isaac para el holocausto, sino que le vuelve a reiterar la promesa de que en su simiente serían benditas todas las familias de la tierra.
Y el nombre de aquel lugar fue “Jehová proveerá”, porque la obediencia total de Abraham, su adoración sin reservas le mostró a un Dios que provee, y que cumple sus promesas.
ORACIÓN: Padre, quiero adorarte sin reservas. Mi amor por ti está por encima de cualquier cosa, y lo entrego todo hoy delante de ti, y te obedezco hasta el final.
Viendo
lo que hay en los cielos: Un encuentro con Dios.
En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines. Cada uno tenía seis alas: con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban. Y el uno al otro daban voces diciendo:
“¡Santo,
Santo, Santo Jehová de los ejércitos, toda la tierra está llena de su
gloria!”
Los quicios de
las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la Casa se llenó de
humo. Entonces dije:
“¡Ay de mí que soy muerto! Porque siendo hombre inmundo de labios y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los Ejércitos.” Isaías 6:1-5
Cuando comienza la adoración? Cuando los cielos se abren sobre ti, y eres capaz de ver lo que está pasando allá arriba.
Isaías tuvo un encuentro con Dios, que fue tan real que lo mandó al piso. Lo primero que va a pasar al tener un encuentro con Dios es que vas a ver tu condición de pecador como nunca antes. Isaías clamó “Ay de mí” porque se dio cuenta que estaba frente al Santo de Israel, frente al creador del universo, y si tú, como líder de alabanza, o músico te dieras cuenta de lo que pasa en los cielos, hasta te olvidarías de tocar o cantar, caerías postrado al piso.
La adoración empieza cuando tienes un encuentro con Dios: En lo que Isaías vio no había música, ni instrumentos musicales, lo único que había eran unos seres que volaban y que gritaban “santo, santo, santo!” Y lo hacían porque esa era su reacción ante la gloria de Dios, no podían callarlo, no podían dejar de proclamarlo!
Cuando los cielos se abren sobre ti, tú dejas de ser importante, y la “plataforma” desde donde tu cantas o tocas, se convierte en el instrumento para traer la gloria de Dios a la tierra, se convierte en el instrumento que trae salvación y liberación al pueblo de Dios.
ORACIÓN: Padre, abre mis ojos! Quiero ser capaz de contemplar lo que pasa en los cielos, quiero tener un encuentro contigo porque sé que hasta entonces podré comenzar a adorarte. Quiero ser usado para traer el cielo a la tierra, quiero que me uses para que tu salvación y sanidad desciendan sobre tu pueblo! Ya no quiero ser más solo un cantor, o un músico, quiero que lo que salga de mis labios sea la proclamación de tu gloria porque no puedo callármela. Padre, ¡Muéstrame tu gloria!
Memo Rendón.
Cornelio era un centurión romano, que era piadoso, que oraba, que daba limosna, cuando un ángel se le presentó y le dio instrucciones de que buscara a Pedro.
Hasta ese punto, ningún gentil había recibido el derramamiento del Espíritu Santo, y además era abominación para un judío como Pedro el ir a casa de un gentil.
Pero Dios había escuchado las oraciones de Cornelio, y este centurión, que ni era judío, y que ni era del pacto, abrió la puerta para que todos los gentiles recibieran la llenura del Espíritu Santo.
Un solo hombre, o una sola mujer son suficientes para causar una revolución espiritual, para
los cielos se abran y que Dios entre en escena.
A Cornelio se le dio una palabra exacta: Busca a Pedro, y él obedeció.
Al mismo tiempo, a Pedro también se le daba una revelación, y se le ordenaba que acompañara a los enviados de Cornelio, y Pedro fue obediente, aunque no entendía lo que se le mandaba.
En este tiempo Dios hará cosas que ni tú ni yo entendemos, ni El nos las hará entender antes de que sucedan, pero tu y yo tenemos que aprender a caminar en obediencia.
¿Cómo crees que vas a cambiar a tu ciudad, o a tu país? Vas a cambiarlos con obediencia.
Cornelio estaba clamando a Dios. Cuando tu y yo clamamos a Dios, estamos moviendo el telón del gran escenario de Dios.
Si bien estaba escrito en el plan de Dios el dar salvación a todos los pueblos, El necesitó a un hombre que clamó-Cornelio-, y a otro que obedeció-Pedro-.
Es tiempo de clamar, y de obedecer, y de actuar.
Pedro oía la voz de Dios, cuando le dijo “ve con ellos”, y tu y yo podemos también oír la voz de Dios., que quiere hacer una obra nueva , pero si no estás atento, no la vas a conocer!
Recuerda: fue un solo hombre contra 450 profetas de Baal el que provocó que descendiera fuego del cielo; fue un solo hombre el que con su clamor movió los cielos para que el Espíritu Santo se derramara con poder sobre los gentiles...tu puedes ser ese hombre o esa mujer que con su clamor abra los cielos y traiga la salvación de Dios sobre su país.
ORACIÓN: Padre, en esta hora yo clamo a ti para que los cielos sean abiertos sobre mi ciudad. Permíteme ser ese hombre, o mujer que revolucione a esta generación, que provoque que el fuego de tu Presencia y de tu Espíritu descienda con poder. Yo atiendo a lo que tienes que decirme, y obedezco tu palabra. En el nombre de Jesús, Amén.
Aquiles Azar.
Fuerza
de gravedad-atrayendo la bendición.
“Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará lo que lo quiero y será prosperada en aquello para lo cual la envié.” Isaías 55:10-11
En este pasaje, Dios nos da un principio sobre como opera su palabra, nos describe como funciona su reino: como podemos recibir y obtener la gloria y la fuerza de Dios.
“como la lluvia cae a la tierra...”
Realmente la lluvia cae del cielo? NO.
Hay una fuerza de gravedad que es la que jala las cosas hacia la tierra. Es esa fuerza de gravedad lo que hace que la lluvia caiga en el tierra. También es esa misma fuerza de gravedad lo que la mantiene en el cielo. Para que haya una cosecha, se necesita del suelo-nuestro corazón-, y de la semilla, que es la palabra de Dios. Tu corazón y mi corazón es como tierra, y cualquier cosa que tu pongas en tu corazón, será lo que este produzca. Y el anhelo de tu corazón, tu pasión por Dios será la fuerza de gravedad que jale y atraiga la bendición de Dios a tu vida. Entre más fuerte tu anhelo y tu pasión, mas fuertemente atraerás la unción de Dios sobre ti.
No podemos vivir una vida cristiana con pasividad..
No es suficiente tener devocionales, no es suficiente solo con asistir a la iglesia, pero cuando abras tu Biblia, tenemos que sentir esa pasión por el Espíritu Santo para que nos enseñe. Cuando adores, tienes que tener hambre de la presencia de Dios para que el descienda. Tienes que atreverte a jalar la bendición de Dios. Tu hambre, tu anhelo, tu clamor debe ser tan fuerte que mueva los cielos, que los abra para que la lluvia de bendición se derrame sobre tu vida y haga germinar y producir la semilla que ya fue plantada en ti.!
ORACIÓN: Padre, en esta hora yo anhelo tu presencia! Mi hambre y mi pasión por ti es tan fuerte, que hago verdad en mi vida este principio tuyo, y te pido que la lluvia de tu bendición, que tu presencia misma se derrame sobre mi vida de tal forma que haga germinar y producir tu palabra en mi vida. Cumple tu propósito y tu palabra en mí. Apasióname por ti, te lo pido en el nombre de Jesús.
Deuteronomio
28:12-13: El Señor abrirá los cielos, su generoso tesoro, para derramar a su
debido tiempo la lluvia sobre la tierra, y para bendecir todo el trabajo de tus
manos. Tú les prestarás a muchas naciones, pero no tomarás prestado de nadie.
El Señor te pondrá a la cabeza, nunca en la cola. Siempre estarás en la cima,
nunca en el fondo, con tal de que prestes atención a los mandamientos del
Señor tu Dios que hoy te mando, y los obedezcas con cuidado.
Como
siempre, el Señor sólo pide algo muy
sencillo de mi: Prestar atención a sus
mandamientos y obedecerlos. Haciendo esto sus promesas fluyen inmediatamente
a mi vida pues Su deseo es bendecirme como hija que soy y lo hace abriendo los
cielos y derramando bendiciones abundantes.
Cuando
vivo en derrota, sin experimentar las promesas de Dios fluyendo en mi vida y
siento los cielos cerrados, puede ser que
la desobediencia a sus mandamientos haga que no perciba el río de Dios
corriendo libremente y que aquél generoso tesoro parezca lejos de mí. Por eso
es necesario que crea verdaderamente que la naturaleza de Dios es abrirme los
cielos de abundancia para mi y su deleite es verme disfrutar lo que El creó.
Como el Padre que es, desea que le preste atención y le obedezca pues ahí
encuentro su amor y protección
O
R A C I O N : Señor,
no permitas que ningún espíritu de incredulidad tome lugar en mi vida. Que
reconozca cuando exista desobediencia y descuido de no poner atención a Tus
palabras. Mi deseo es siempre disfrutar Tus promesas y ver los cielos abiertos y
como cascadas, tus bendiciones caigan libremente sobre mi vida.
GLORIA VAZQUEZ
La
única estrategia que funciona en el mundo real
Movamos el
salero
“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si
la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino
para ser echada fuera y hollada por los hombres” (Mateo 5:13).
¿Cómo es posible que, en este mundo, haya
soldados armados con humildad y contrición, con mansedumbre y justicia, con
misericordia, pureza y paz que hagan un impacto duradero en un mundo que está
tan airado?
La respuesta se encuentra en estas palabras: Vertiendo sal e irradiando luz.
Repito que para hacer un impacto duradero en el sistema mundano, uno debe ser
distinto de él y no idéntico a él. Jesús lo dijo sencillamente: “Vosotros
sois la sal de la tierra (...) Vosotros sois la luz del mundo”. No solo sal
para el vecindario o la ciudad donde vivimos.
¡Hay suficiente sal como para salar al mundo entero! ¡No es solo una luz de
una calle de barrio, sino luz suficiente para iluminar al mundo entero! Son
afirmaciones increíbles. Y más que sencillas. Pero no pasemos por alto el enfático
“vosotros” de las dos afirmaciones. Vosotros sois la sal de la Tierra.
Vosotros sois la luz del mundo.
Cada uno de nosotros en la eterna familia de Dios
ha de ser sal y luz, que dé sabor e iluminación. Vamos un paso más. No dice:
“Vosotros podéis ser la sal” o “Deberíais ser la luz”. Dice:
“Vosotros sois”. Ni siquiera es necesario orar: “Señor, hazme realmente
salado, Señor, hazme realmente luminoso”. Usted ya lo es. Notémoslo bien: ¡que
sazonemos con la sal! ¡que iluminemos con la luz. Por simple que pueda parecer,
ese es el plan de Dios para contraatacar al mundo que está en el regazo del
maligno.
Lenta pero seguramente, nuestro mundo está pudriéndose por dentro. No se trata
solo de que la civilización está en proceso de decadencia, sino también la
moral.
La mortal erosión ha hundido a nuestro mundo en una tenebrosa y profunda
oscuridad. Algunos cristianos se han distanciado tanto del estilo de vida del
incrédulo que no tienen idea alguna de cuán realmente oscuro está el sistema
mundial.
No ven su tedio, su insipidez, su terror y su absoluta desesperanza. Junto con
el inescapable temor al SIDA está el secuestro de niños, el alcoholismo, el
temor al envejecimiento, al fracaso económico, a la infidelidad matrimonial, al
quebranto emocional. Tales oscuridades aparecen muy poco en la superficie, y
luego se vuelven y esconden la cara en el valle de la muerte.
Y así siguen las tinieblas. Pero Jesús ha desarrollado una estrategia que
funciona.
Un sabor mejor para la sal
“Vosotros sois la sal de la tierra, pero si la sal se desva- neciere ¿ con qué
será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por
los hombres” (Mateo 5:13).
Antes de inventarse la refrigeración, la sal cumplía un propósito vital. Por
ejemplo, los pescadores conocían su valor. Tan pronto como hacían su pesca,
cubrían el pescado con sal para preservarlo hasta que pudieran llevarlo al
mercado. Nuestros antepasados que cruzaban las agrestes llanuras y montañas, a
menudo salaban su carne para conservarla. La sal tiene un efecto preservador. En
otras palabras, impide la corrupción.
La sal también añade sabor a la comida. Un pequeño toque de sal puede cambiar
dramáticamente el sabor de un plato. Una de las más valiosas contribuciones de
la sal es el saborcillo que agrega a la comida. Sin embargo, eso puede perderse.
Me acuerdo de un curso de química en el cual aprendí que el cloruro de sodio
es un compuesto químico muy estable. En realidad nunca deja de ser
“salado”. Sin embargo, Jesús dijo que eso podía pasar. ¿Qué quería
decir? Cuando la sal se contamina con suciedad, arena u otras impurezas, según
Jesús “no sirve más para nada”.
Fijémonos en un cristiano que ha absorbido el
sistema mundial y veremos cómo la sal ha perdido su sabor, y se ha transformado
en algo insípido e inútil. Cuanto peor anda nuestro mundo, mayor es la
necesidad de sal, porque esta tiene otra importante cualidad: produce sed. En el
caso de los cristianos, hace que el mundo alrededor tenga sed del agua de vida
misma. Y de paso, no me estoy refiriendo precisamente a enormes montones de sal
–como las grandes iglesias y las cruzadas evangelísticas– que hacen que la
gente tenga sed de las cosas de Dios. Hablo de las cosas coherentes, cotidianas,
normales en la vida.
En su hermoso libro “La enorme excepción”, Earl Palmer cuenta la historia
de un estudiante de medicina de la Universidad de Califomia, en Berkeley, “que
llegó a ser cristiano después de una larga peregrinación de dudas y
preguntas”.
Cuando Palmer le preguntó por qué había escogido a Jesucristo, contestó que
había dado los pasos necesarios al ver las acciones de un compañero de clase
que era creyente.
En el período anterior, él había estado enfermo de gripe y, como
consecuencia, había perdido diez días de estudio. “Sin ninguna fanfarria ni
quejas”, su compañero cristiano reunió cuidadosamente todas sus asignaciones
escolares y quitó tiempo a sus propios estudios para ayudarle a recuperar lo
perdido. Contó a Palmer: “Usted sabe, este tipo de cosas hoy no ocurren. Yo
quería saber qué hizo a ese sujeto actuar como lo hizo. Hasta me vi
preguntando si podía ir con él a la iglesia”.
Dios había usado a un cristiano de sal y luz
para hacer subir los peldaños de la fe a este joven estudiante, y el cristiano
había demostrado que tenía un efecto preservador “de modo que en esa pequeña
serie de hechos, que parecían pequeños, su amigo y compañero de estudios había
podido encontrar el camino para una más profunda preservación de vida”.
Palmer dice: “Pienso que el mejor tributo que he oído sobre un cristiano fue
el que dio aquel estudiante: 'Me sentía más vivo cuando estaba cerca de este
amigo'”. Es esta la vida que los apóstoles sentían cuando estaban cerca de
Jesús, y es lo que siente el mundo cuando los suyos están cerca de aquellos
que conocen a Jesús.
Pensemos en eso: ¿Se siente la gente más viva cuando están cerca de usted? ¿Provoca
usted sed cuando “mueve el salero”? ¿Hay alguno que se pregunta por qué
usted es tan altruista, tan cuidadoso, tan reflexivo? ¿Los chicos del barrio
quieren estar en su casa debido a la forma en que usted trata a sus hijos? ¿Y
qué de los adolescentes? ¿Hay algún tipo de “imán de sal” que los atrae
hacia usted?
Tomado del libro: Una fe sencilla, de Charles R. Swindoll, Editorial Unilit.
La
clave para activar el poder de Dios
La fe requiere acción
La fe se rige por
principios divinos, muchas veces alejados de la lógica humana. Entenderlos harán
la diferencia para una vida de victoria.
La
fe tiene su acción correspondiente, pero necesitamos definirla.
Cuando Santiago dijo: "La fe sin obras es muerta", hablaba
concerniente a un individuo que necesitaba ropa y comida. Santiago dijo:
"Si usted le dice: ‘tengo fe para creer que Dios cubrirá su
necesidad’, entonces su fe está muerta", en lo que se refiere a ese
hombre.
La acción correspondiente hacia ese hombre sería darle algo de comida y ropas.
¿Por qué no decir: "Tengo fe para creer que Dios va a proveer para todas
mis necesidades"?
Pero ¿usted es un dador? ¿Da también desde su necesidad? Esta es la acción
correspondiente referida a su necesidad. La Palabra dice: "Dad, y se os dará…".
Alguien puede decir: "Sí, pero usted no entiende: no tengo lo suficiente
para dar".
Si usted no da, no tiene la acción correspondiente hacia lo que usted dice
creer. Debe dar desde su necesidad. Ciertamente no podría dar lo más que
pudiera si tuviera abundancia. Pero la acción correspondiente hacia esa promesa
sería dar. Lo poco es mucho cuando se lo da con fe.
Aquí hay un buen ejemplo de la acción correspondiente detrás de la fe. Cuando
Jesús planeaba alimentar la multitud, los discípulos dijeron: "¿Cómo
podemos alimentar a todas estas personas? Solamente tenemos cinco panes y dos
pescados".
Jesús dijo: "Tráiganme lo que tengan".
Jesús lo tomó, lo bendijo y comenzó a partirlo. Entonces, le dio a sus discípulos.
¿Se han dado cuenta que después de que todos habían comido, había doce
cestas llenas, que sobraron? Evidentemente, tenían doce cestas que utilizaron
para distribuir esta comida. Jesús partió los panes y los pescados, los puso
en esas cestas, y les dijo que alimentaran a la multitud.
Había cinco mil hombres allí, con las mujeres y los niños, tal vez veinte mil
personas en total. Tenían que tener algún tipo de acción correspondiente para
comenzar con tan poco para alimentar esa multitud. Actuaron sobre las palabras
de Jesús.
No actúe sobre la
fe de otros
Aquí es donde estarán la mayoría de las acciones correspondientes:
actúan sobre La Palabra de Dios y las palabras de Jesús. Algunas veces las
personas hacen cosas porque otras lo hicieron.
Dicen: "El hermano tal dio su coche, y obtuvo un modelo nuevo. Así que voy
a dar el mío, porque tengo una vieja catramina, y me gustaría tener un coche
nuevo".
Pero Dios le dijo al hermano tal que diera su coche para ayudar a alguien en
necesidad. Actuó sobre La Palabra de Dios, La Palabra de Dios específica para
él. Algunas veces hemos hecho cosas solamente porque otro las hizo.
Si usted da su coche a alguien y lo hace sobre la fe de otra persona, podría
llegar a tener que caminar durante diez meses. Puede no llegar a obtener la
misma manifestación que él tuvo, porque usted no lo hizo por causa de la fe en
La Palabra, sino fe en la experiencia. Usted no lo hizo para cubrir las
necesidades de otro. Lo hizo para obtener un coche nuevo, aunque no es que haya
algo malo en que tenga un nuevo coche. Pero no obró sobre La Palabra de Dios.
Actuó sobre la experiencia de otra persona.
Se establece una diferencia cuando usted lo hace por causa de La Palabra de
Dios. Su acción correspondiente debería ser por causa de La Palabra.
Cuando dice,
siembra
Recuerde: en Marcos 4:14 dice que la semilla es La Palabra, pero el
individuo debe sembrarla. Brotará y crecerá. Su parte es creer que resultará,
y sembrarla.
Tengamos eso en mente y miremos a Marcos 11:23: "Porque de cierto os digo
que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no
dudare en su corazón, sino que creyere que será hecho lo que dice, lo que diga
le será hecho".
Usted entiende que si un granjero siembra, va a tener "cualquier cosa que
siembre". Nadie malentiende eso, porque es simple. Pero las personas
discutirán sobre la declaración que Jesús hizo de que tendrá cualquier cosa
que diga. Pero decirlo es sembrarlo. Lo crea o no, le guste o no la manera en
que Jesús lo dijo, es la verdad. Usted puede discutirlo, puede quejarse, pero
aun así va a obrar de esa forma.
Ahora, no me malentienda. No digo que todo sucederá simplemente porque lo dijo
una vez. Generalmente hablando, debe decirlo por un período de tiempo para que
en verdad sea plantado en el suelo de su corazón.
Una vez que el suelo ha recibido la semilla, la concibe. Las cosas que usted
dice realmente no serán concebidas hasta que las crea. Cuando realmente las
cree, entonces los resultados se establecen.
Fe en el corazón es la habilidad de concebir La Palabra de Dios.
No sucederá hasta que es concebida, tal como un niño es concebido en el vientre de su madre. Algunas veces usted debe decir las cosas una y otra vez antes de que realmente las crea. La fe viene por el oír. Esto es verdad, sean cosas positivas o negativas.
La ley del retorno
"No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el
hombre sembrare, eso también segará" (Gálatas 6:7). "El hombre
bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal
tesoro saca malas cosas" (Mateo 12:35).
A pesar de que está expresado con palabras diferentes, Jesús y Pablo revelan
el mismo mensaje en estos dos versículos.
En el ámbito natural claramente entendemos esto. Sabemos que es verdad.
Cualquier cosa que un hombre siembre en su granja, eso también cosechará. ¿Cuánto
más no resultará con La Palabra de Dios, cuando La Palabra de Dios es semilla
incorruptible?
Algunos han mirado esto y han dicho: "Bien, suena como demasiado bueno para
ser verdad". Eso es como decirle a un granjero: "Oh, es demasiado
bueno que sea verdad que puede tener lo que siembra. No puede ser verdad. No
puede tener lo que siembra". Pero nunca convencerá a un granjero de lo
contrario, porque él lo ha experimentado. ¡Esa es la manera en que sucede! Es
un principio. Este es el método de Dios. Resultará para nosotros cuando por fe
simplemente creemos lo que Dios dice en lugar de tratar de resolverlo todo antes
de creer.
Puede ser que usted no entienda cuándo empieza. Trate de entender lo más que
pueda, pero sencillamente sea obediente para hacer lo que Dios dice que haga.
Siga estas cosas que dijo Jesús: "Cualquiera que dijere al monte quítate"
(Marcos11:23). "Cualquiera que dijere al sicómoro, desarráigate"
(Lucas 17:6). Estas declaraciones son las semillas. Ninguna de estas cosas
estaban así cuando usted comenzó a decirlo. El árbol aún estaba allí, la
montaña estaba aún allí, el problema aún estaba cuando usted comenzó a
decirlo. Pero Jesús dijo que ellos obedecerían a sus palabras llenas de fe.
Sus palabras llenas de fe son las semillas que moverán montañas.
Algunos pueden decir: "No puede decirlo a menos que ya esté
manifiesto".
Bien, ¿para qué necesitaría decirlo entonces? Todos lo sabrían para ese
momento. No habría ninguna necesidad de usar su fe. Es como el granjero que
dice: "Bien, tan pronto como coseche un buen cultivo, voy a plantar".
Pero primero debe plantar, o no habrá cosecha.
El engaño es
enceguecedor
Usted no se dará cuenta hasta qué punto el diablo ha engañado y
cegado las mentes de las personas hasta que comience a enseñar los principios
de La Palabra de Dios. Hablo de la gente religiosa. Hablo de cristianos, llenos
del Espíritu. Algunas veces se enojan porque usted cree La Palabra de Dios. Sus
mentes han sido enceguecidas. Han cerrado sus mentes a las verdades de la
revelación de Dios.
Dicen cosas como esta: "¿Por qué trata de vivir en un mundo de fantasía?
¿Cómo puede confesar todas esas cosas? Usted debe pensar que es divino".
No, no soy divino. Solamente soy participante de la naturaleza divina. Soy capaz
de operar en los principios de la ley divina de Dios.
El punto es: lo que decimos es lo que plantamos. Pero no va a suceder si lo dice
solamente una vez. No va a suceder simplemente porque usted lo diga cien veces.
Oírlo produce fe. Decirlo es parte del principio que obra. Está concebido
cuando usted cree y no duda en su corazón.
Algunas personas dicen cosas sobre sus finanzas que no creen realmente cuando lo
dicen por primera vez. Los hombres de negocios dicen: "Estamos yendo hacia
la quiebra. Seguro, tal como va el mundo, vamos hacia la bancarrota".
No lo creían realmente cuando comenzaron a decirlo, pero si continúan diciéndolo,
lo creerán. Entonces, están sembrando semillas de pobreza.
No permitas que tu
boca engañe tu corazón
Muchas personas no saben cómo entraron en el desastre en que se
encuentran. Pero si hablo con ellos durante quince minutos, sabré en mi espíritu
por qué están en esa situación particular. Y también algunas veces sé en mi
espíritu que no puedo decírselos, porque no lo aceptarían. No creerían que
ese es el problema.
La mayor parte del tiempo, el problema estuvo a un centímetro por debajo de su
nariz: en sus bocas, por las cosas que dijeron. Sus bocas engañaron su corazón.
Sembraron lo que no querían. Oraron lo que no querían y vino temor. El temor
reemplazó a la fe, y el temor hizo que se manifestaran las cosas que no
deseaban.
El temor es una fuerza destructiva. Realmente es fe en el diablo. Pablo dijo que el temor no viene de Dios.
"Porque no nos ha
dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio
propio" (2 Timoteo 1:7).
Permítame reiterar estas verdades. Las cosas que usted dice son las que
siembra. Las cosas que siembra son las cosas que cosechará. Marcos 11:23
establece ese principio. Luego, Pablo lo dice de manera diferente en Gálatas
6:7: "Nos os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el
hombre sembrare, eso también segará".
Esta Escritura es una confirmación de Marcos 11:23. Establece la misma verdad.
Permítame parafrasear este versículo, y lo veremos desde una perspectiva
diferente: "No os engañéis –no podemos sobrepasar lo que Dios dijo–
todo lo que el hombre dice, eso también va a cosechar".
Cualquier cosa que usted plante es lo que va a cosechar. Eso es lo que establece
el resultado final.
Tomado del libro: "Cómo activar el poder de Dios" de Charles Capps, Editorial Peniel. www.editorialpeniel.com
Profecía de Tommy Hicks
Una visión profética
Alrededor de 1960, el
evangelista Hicks tuvo una revelación de los acontecimientos finales. Hace
varios años esta palabra profética circuló por nuestras iglesias, y llevó
aliento y expectativa por los días del fin. Creemos que es bueno recordarla
para que sea de aliento.
Por
el poder del Espíritu Santo el evangelista Tommy Hicks condujo a miles de almas
a los pies del Señor. Un 25 de julio alrededor de las 02:30, en Winnipeg, Canadá,
Dios le dio una visión:
"Quedé tan perturbado y conmovido
por la revelación, que cambió mi perspectiva global del cuerpo de Cristo y del
ministerio del tiempo del fin. Los mayores regalos que le hayan sido dados a la
iglesia de Jesucristo están aún por venir.
No pude comprender la totalidad de la visión hasta que leí Joel 2:23:
"Alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios, porque os ha dado la primera
lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía
como al principio". No solo enviará Dios la lluvia temprana y tardía,
sino que va a dar a su pueblo una doble porción de su poder en estos últimos días.
Cuando se me apareció la visión me hallé de pronto a gran altura. Estaba
mirando abajo y contemplando la Tierra, cuando de pronto el mundo entero estaba
a la vista: cada nación, cada pueblo, cada lengua, desde el este y el oeste,
desde el norte y el sur. Estaba en pie, temeroso y temblaba mientras contemplaba
el gran panorama ante mí. En ese momento comenzaron los relámpagos y truenos.
El gran gigante
Mientras los relámpagos iluminaban la
superficie de la Tierra, bajé mis ojos. De pronto contemplé lo que parecía
ser un gigante que miraba fijamente. Era inmenso, sus pies parecían tocar el
polo norte y su cabeza el polo sur, sus brazos se estiraban de mar a mar. No sabía
si era una montaña o un gigante. Al fin vi que era un gigante que luchaba por
la vida, por vivir. Su cuerpo estaba cubierto de escombros de la cabeza a los
pies y a intervalos movía su cuerpo y parecía que iba a incorporarse. Cuando
lo hacía, miles de pequeñas criaturas escapaban de su cuerpo, espantosas
criaturas que, cuando el gigante se aquietaba, regresaban a él.
De pronto este gigante levantó una mano hacia los cielos, y luego otra. Al
hacerlo, estas miles de criaturas huían de él y desaparecían en la oscuridad
y en la noche.
Lentamente comenzó a levantarse –y al hacerlo su cabeza y sus manos quedaron entre las nubes–. Cuando se puso de pie se desprendió de los escombros y de la suciedad que lo cubría y comenzó a levantar sus manos a los cielos, mientras alababa al Señor
De pronto cada nube se volvió plata, la
más hermosa plata que yo había visto jamás. El fenómeno era tan grandioso
que no podía ni siquiera comenzar a comprender lo que todo ellos significaba.
Sumamente perturbado, lloré y dije: "Oh Señor, ¿qué significa
esto?", y sentí como si realmente estuviera en el espíritu y en la
presencia del Señor.
De pronto de aquellas nubes cayeron grandes gotas de luz líquida, llovía sobre
el poderoso gigante y lentamente el gigante comenzó a fundirse como si
penetrara en la Tierra misma. Mientras se disipaba su silueta, parecía fundirse
sobre la faz de la Tierra. Esta gran lluvia comenzó a caer. Gotas de luz líquida
comenzaron a inundar la misma Tierra. Repentinamente, el gigante que parecía
fundido se transformó en millones de personas en todo el mundo. Mientras yo
contemplaba la visión, esta gente se puso de pie, levantaban sus manos y
alababan al Señor.
En ese momento vino un gran trueno que pareció rugir desde los cielos. Dirigí
mis ojos al cielo, y de pronto vi una figura de blanco resplandeciente –el ser
más glorioso que yo haya visto jamás en toda mi vida–. No vi su rostro, pero
de alguna manera supe que era el Señor Jesucristo. Él extendía su mano a uno
y otro lado. Mientras lo hacía a pueblos y naciones, a hombres y mujeres, señaló
hacia ellos y esta luz líquida pareció fluir de sus manos sobre la gente y una
poderosa unción vino sobre ellos, y entonces comenzaron a salir en el nombre
del Señor.
Unción no deseada
No sé cuánto tiempo lo miré. Parecieron ser días, semanas y meses. Yo contemplaba a este Cristo y mientras Él continuaba extendiendo su mano, ocurrió una tragedia. Había mucha gente que rechazaba la unción de Dios y el llamado del Señor. Vi hombres y mujeres que conozco, gente que he creído con certeza que tenían el llamado de Dios, pero mientras Él extendía su mano hacia uno y otro lado, ellos simplemente agachaban la cabeza y se alejaban. Cada persona que bajaba su cabeza y le daba la espalda se alejaba y parecía entrar en la oscuridad. Las tinieblas los tragaban en todas partes.
Yo estaba perplejo mientras miraba. La gente a la que Él había ungido cubría la Tierra. Había cientos de miles de personas en todo el mundo: en África, Asia, Rusia, China, América
La unción de Dios estaba sobre esta
gente mientras ellos marchaban en el nombre de Jesús. Había cavadores de
zanjas, mujeres de limpieza, hombres ricos, hombres pobres. Vi gente herida con
parálisis, enfermedades, ceguera y sordera. Según el Señor extendía su mano
para darles la unción, ellos se ponían bien, se sanaban y se marchaban. Este
es el milagro. El glorioso milagro. Esta gente extendía sus manos exactamente
como el Señor lo hacía y el mismo fuego líquido estaba en sus manos. Mientras
las extendían, decían "de acuerdo a mi palabra, sé sano".
Yo no me daba cuenta enteramente de lo que pasaba. Miré al Señor y dije:
"¿Cuál es el significado de esto?" Él dijo: "Esto es lo que
haré en los últimos días. Y restauraré todo lo que la oruga, el pulgón y el
gusano han destruido. Este, mi pueblo en el tiempo final, marchará como un
poderoso ejército. Ellos cubrirán la faz de la Tierra".
Mientras me encontraba a una gran altura, pude contemplar el mundo entero y veía
toda esa gente yendo y viniendo sobre la faz de la Tierra. Un hombre desde África
sería transportado en un momento por el Espíritu de Dios a, tal vez Rusia,
China, América o a algún otro lugar, y viceversa. Esta gente iba por todo el
mundo, a través de fuego, pestilencias y hambre. Nada, ni el fuego o
persecuciones parecía detenerlos.
Hombres muy encolerizados
Encolerizadas multitudes venían hacia
los ungidos con espadas y pistolas, y como Jesús, pasaron entre la multitud y
no pudieron encontrarlos. Los consagrados iban a todas partes extendiendo sus
manos en el nombre del Señor de multitudes. Marchaban adelante como el
ministerio de Cristo de los últimos tiempos y ministraban a la muchedumbre
sobre la Tierra. Decenas de miles, incluso millones, parecían venir al Señor
Jesucristo cuando esta gente se paraba delante de ellos y daban el mensaje de la
venida del reino. ¡Fue tan glorioso! Parecía que estaban aquellos que se
revelaron y se enfurecían, y trataban de atacar a los obreros que daban el
mensaje.
Dios está dando al mundo una demostración en la última hora, tal como nunca
se ha conocido antes. Estos hombres y mujeres eran de todo estrato social. Las
jerarquías no significaban nada. Cuando uno parecía tropezar y caer, otro venía
y lo levantaba. No había ninguna actitud "yo" grande, "tu"
pequeño. Cada monte era echado abajo y cada valle era exaltado. Parecían tener
una cosa en común, un amor divino fluía delante de esta gente mientras andaban
juntos, trabajaban juntos y vivían juntos. Era el tema de sus vidas.
Cuando los días pasaron, parado y contemplando la visión, solo pude llorar, y
algunas veces reír. ¡Tan maravilloso era ver a esta gente yendo a través del
mundo entero para mostrar el poder de Dios en el tiempo final!
Mientras yo miraba desde el mismo cielo, había veces cuando grandes diluvios de esta luz líquida parecía caer sobre grandes congregaciones. Ellas levantaban sus manos y alababan a Dios por lo que parecían ser horas e incluso días, mientras el Espíritu de Dios venía sobre ellos. Dios dijo: "Yo derramaré mi Espíritu sobre toda carne"
Esto
era exactamente lo que estaba haciendo. Desde cada hombre y cada mujer que recibía
este poder y unción de Dios, sus milagros fluían continuamente.
De pronto hubo otro gran ruido de trueno que pareció resonar por todo el mundo.
Otra vez escuché la voz que decía: "Ahora este es mi pueblo, esta es mi
amada novia". Cuando la voz habló y miré sobre la Tierra, pude ver los
lagos y montañas, las tumbas fueron abiertas en todo el mundo, los santos de
todas las épocas parecían levantarse, venían de todas direcciones y parecían
formar otra vez el cuerpo gigantesco. Los muertos en Cristo se levantaban
primero, pero difícilmente pude comprenderlo.
¡Era tan maravilloso y tan lejos de todo lo que yo pude soñar o pensar!
El inmenso cuerpo comenzó a formarse como un poderoso gigante, pero esta vez
fue diferente. Estaba ataviado de hermoso y magnífico blanco.
Sus vestidos eran sin mancha ni arruga, mientras el cuerpo se formaba con la
gente de todas las épocas que se reunían. Lentamente desde los cielos el Señor
Jesús se transformó en la cabeza. Escuché otra voz de trueno que dijo:
"Esta es mi novia amada por la que yo he esperado, ella saldrá adelante
incluso pasará por fuego. Esta es aquella a la que he amado desde el principio
de los tiempos".
Mis ojos se volvieron al lejano norte y vi una gran destrucción, edificios
derrumbados y hombres y mujeres que lloraban en gran angustia. Luego oí la
cuarta voz que dijo: "Ahora es derramada mi ira sobre la faz de la
Tierra". Desde todos los confines del mundo parecían derramarse grandes
vasos de la ira de Dios. Puedo recordar cuando contemplaba la horrible vista de
ciudades y naciones enteras que se derrumbaban en destrucción. Pude oír a la
gente llorar, mientras se metían en cuevas, pero las cuevas y montañas se abrían.
Se arrojaban al agua, pero el agua no los hundía. No había nada que pudiera
destruirlos. Aunque ellos deseaban acabar con sus vidas, no lo conseguían.
Regreso al cuerpo consciente
Nuevamente volví mis ojos hacia la
gloriosa visión ataviada con sus hermosos y resplandecientes vestidos blancos.
Lentamente, muy lentamente comenzó a levantarse de la Tierra y mientras lo hacía,
desperté.
La visión que yo había contemplado era el misterio del final de los tiempos.
Nuevamente el 27 de julio a las 02:30 tuve la misma revelación, la misma visión
vino una vez más. Mi vida cambió al comprender lo que vivía en este tiempo
final. No sería doctrina. No sería "iglesianismo", sino Jesucristo.
Ellos llevarían la palabra del Señor, como escuché tantas veces en la visión:
"De acuerdo a mi palabra será hecho".
¡Oh, gentes escúchenme!: "¡De acuerdo a mi palabra será hecho!" ¡Vamos a ser vestidos con poder y unción de Dios! No tendremos que dar sermones. No dependeremos del hombre, tampoco seremos grupos denominacionales, ¡sino que tendremos el poder del Dios viviente!
No temeremos a ningún hombre sino que iremos adelante en el nombre del Señor de multitudes.
El evangelista Tommy Hicks fue un prestigioso predicador en la década de 1950. Reconocido internacionalmente, predicó en estadios a miles de personas en diferentes países. Causó un fuerte impacto su encuentro con el entonces presidente de los argentinos, Juan Domingo Perón, por el que oró a causa de una dolencia que padecía, y fue sanado. Su paso por Buenos Aires fue un hito que marcó la ciudad.
Poco después de la visión, Hicks murió en Los Ángeles, California, EE.UU.
Por qué come la
langosta
Por Juan J.
Churruarin
En el año 1986 tuve una visión que me
dejó muy inquieto espiritualmente. Vi una enorme langosta mecánica –hecha
por el hombre– que se comía todo lo que encontraba en la Argentina. Y una voz
vino y dijo: "También come en algunos hogares cristianos".
Mi pregunta fue: ¿por qué en hogares cristianos? Pasaron unos días y proféticamente
vino la respuesta en una reunión de obreros: Malaquías 3:10-11. Luego de un
tiempo volví a ver esa langosta, pero ahora cubría las tres cuartas parte del
planeta. Supe en esos días que venían problemas económicos y sus
consecuencias a gran parte de la familia internacional.
El hambre no viene sin causa
En los días de David vinieron tres años de hambre y él consultó a
Dios por la razón de esa situación. Dios respondió que era por el
derramamiento de sangre de los gabaonitas que Saúl, en su celo por los hijos de
Israel y Judá, había hecho. La historia se remonta a los días en que Josué
pactó con ellos sin consultar a Jehová y fue engañado por los gabaonitas. Aún
así, había un juramento de por medio que Dios tomó en cuenta. Y el hambre
hizo su aparición (2 Samuel 21:1-2).
El hambre es una señal profética de los últimos tiempos (Mateo 24:7;
Apocalipsis 6:8). Y a lo largo de la historia de la humanidad hizo su aparición
vez tras vez. Con todo, siempre hubo una salida para los que confiaron en Dios.
Jesús es mi pastor, nada me faltará
El salmo del buen Pastor nos asegura que el Señor no nos dejará
faltar lo necesario. El propio Pastor dice que Él cuida de pájaros y de
flores, que nuestra vida vale más que pájaros y flores, que Él sabe de qué
cosas tenemos necesidad (Mateo 6:25-34).
¿Por qué a mí, que soy cristiano, me falta?
Si partimos de la base de que Dios es fiel, entonces debemos buscar las
razones por otro lado. Según Malaquías en el texto citado arriba, en los
hogares en donde no se da a Dios el diezmo y las ofrendas, se le roba a Dios.
Por lo tanto "el deborador" está instalado en su casa. Se debora toda
la bendición que con tanto esfuerzo se consigue. Dios desafía a que se lo
pruebe, que se traigan los diezmos y ofrendas a su casa y entonces Él reprenderá
por nosotros al devorador. De modo que el hambre no viene sin causa.
Cuando Faraón tuvo el sueño de las vacas gordas y las vacas flacas, José fue
sabio y usó el tiempo en que se podía juntar, para almacenar y tener en los
tiempos de hambre.
Ha venido palabra de Dios pero no fue apercida de parte de muchos cristianos. El
acostumbramiento a vivir fuera de las posibilidades, a gastar más de lo que se
gana, a contraer créditos y deudas ha dejado a muchos "of side" y
ahora sufren.
Hay quienes no terminan por darse cuenta que las cosas han cambiado y que hay
que redimensionar la economía, hay que cuidar la ropa y zapatos de salida,
reacondicionar calzados, ropas, muebles y lo que sea reciclable. ¿Para qué
gastar más de lo que se puede y que tal vez no se pueda volver a comprar?
Cuidar incluso de rehacer las comidas que quedan, ponerlas en el freezer y
volver a prepararlas para el uso mesurado y necesario. Jesús, que tenía el
poder de multiplicar panes y pescados, mandó juntar los pedazos de la comida
que multiplicó. La bendición de Dios no debe tirarse, no es para el recipiente
de los residuos.
Finalmente ¿qué hago para modificar mi situación? Mucha gente ha echado mano
a fabricar comidas, masas, tortas, juguetes de madera, se han organizado equipos
de limpieza, pintores, y cuantas formas de utilidad se ve en la necesidad, desde
barrer una acera hasta pintar una pared.
Debo ser creativo y no sacarle el hombro a ningún tipo de trabajo que salga,
sea por un día, un mes, un año, o por el tiempo que fuere. El peor salario es
el que no se gana. Debo proveer para mi familia, eso es lo que dice la Sagrada
Escritura.
Dios está con los esforzados
Sepa que debemos cuidar lo que tenemos y rehacer lo que pueda
reciclarse.
Sepa que es su deber poner el hombro a lo que sea digno para proveer a los
suyos.
El ejemplo lo dan hasta los niños en la calle: limpian parabrisas en los semáforos,
hacen piruetas y malabarismo para ganar una moneda. Claro que es más fácil
pedir, es más fácil vivir de un plan "Trabajar" o de la caridad.
Pero al hijo de Dios le digo: luche, que Dios está con los esforzados.
Moviéndonos con todo el
potencial de Dios
La dimensión
sobrenatural del Espíritu Santo
¡Cuánto necesitamos
al Espíritu Santo! Lo necesitamos cada día de nuestras vidas, cada vez que nos
despertamos. Por Rodney H. Browne
El
Espíritu Santo nos fue dado para guiarnos. Él nos enseñará y traerá a
nuestra mente todas las cosas; todo lo que Jesús nos haya dicho."Pero
cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre el Espíritu de
verdad, e1 cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí"
(Juan 15:26).
El Espíritu Santo atestiguará y
testificará acerca de Jesús. Tenemos testimonios que vienen de partes remotas
del mundo –China, las montañas del Tíbet y Nepal, la India y aun Arabia
Saudita– donde la gente allí ha visto videos de nuestros cultos de
avivamiento y, aunque algunos no hablan una sola palabra en inglés, el poder
del Espíritu Santo los ha derribado al piso.
Su testimonio es que, mientras estaban en el piso, Jesús se les apareció y les
dijo: "Cuando se levanten, pidan a estos misioneros que les hablen de mí,
porque a ustedes yo los amo". Esta gente, que nunca había oído el
evangelio, fue a los misioneros y les dijo: "¿Podrían hablarnos de Jesús?"
Los misioneros dijeron: "¿Cómo es eso de ‘hablarles de Jesús’? ¿Quién
les contó de Él?" Dijeron: "Bueno, estábamos tirados en el piso
hace un rato, y un hombre con una vestidura blanca se paró ante nosotros y nos
dijo que nos amaba, y que cuando nos levantáramos del piso viniésemos a
ustedes Y les preguntáramos acerca de Él".
El Espíritu Santo testificará acerca de Jesús, así como Jesús testificaba acerca de la venida del Espíritu Santo, porque sabía que necesitábamos al Espíritu Santo. Sabía que necesitábamos conocerlo íntimamente y que necesitábamos tener una relación personal con el Espíritu Santo. Él quería que no solo fuéramos salvos y que tuviésemos la fuente adentro, sino que también quería que tuviésemos el río desbordante que fluye de nosotros, porque quería que fuésemos sus testigos en todo lugar que vayamos.
Ahora, déjeme mostrarle esto. Hay muchas personas que han sido llenadas con el Espíritu de Dios, pero que nunca han tenido la liberación del Espíritu en su vida. ¿Por qué? Porque nunca se han rendido al Espíritu de Dios en el área de hablar en otras lenguas. He visto a personas que simplemente se sacudieron hasta que su dentadura postiza rechinó cuando el poder de Dios vino sobre ellas, y sin embargo, nunca han experimentado la liberación de su lengua de oración. De vez en cuando la unción de Dios venía sobre ellos tan fuertemente que no sabían qué hacer consigo mismos, pero no había nadie allí para enseñarles cómo rendirse al Espíritu de Dios.
"Pero yo os digo la verdad: Os
conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a
vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré" (Juan 16:7).
¿Puede imaginarse a Pedro, Santiago y Juan allí parados, cuando oían a Jesús
decir: "Será mejor para ustedes que yo me vaya"? Sus mentes tienen
que haber hecho un esfuerzo enorme por entender lo que Él quería decir.
"No queremos que te vayas. Quédate un tiempo más."
"Pero", dice Él, "es mejor para ustedes que me vaya. Si no me
voy, el Consolador no vendrá a ustedes. Si me voy, se los enviaré."
"Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de
juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al
Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo
ha sido ya juzgado. Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis
sobrellevar" (Juan 16:8-12).
¿Qué quiso decir Jesús con eso? No solo que no lo podrían sobrellevar, sino
que en ese momento no lo podrían entender. ¿Por qué? Porque el Espíritu
Santo es el que nos da entendimiento y comprensión de la Palabra de Dios. Por
eso tenemos gente en la Tierra que lee la misma Biblia que nosotros pero no
puede verlo lo que dice. Leen la misma Biblia y ni siquiera pueden verlo. No
creen que la sanidad sea para hoy, no creen que Dios quiera bendecirlos, y no
pueden ver la realidad poderosa del evangelio.
"Pero cuando venga el Espíritu de
verdad, él os guiará a toda la verdad." (Juan 16:13).
Jesús dijo que el Espíritu Santo nos guiaría. Como un ejemplo, tomemos la
iglesia subterránea en China, que por décadas ha soportado una terrible
persecución. Hay millones de cristianos en China que no pueden anunciar dónde
serán sus cultos la semana siguiente, porque podría oírlo la policía
secreta. ¿Sabe cómo va esta gente a la iglesia? Por el Espíritu Santo. Ellos
tienen que orar para tener la mente de Dios.
El Espíritu Santo les dice dónde es su próxima reunión, y aparecen el
domingo en el lugar correcto.
La gente entra en una pequeña sala y se apretujan sin bancos cómodos, sin música,
sin nada de lo que nosotros llamaríamos alabanza y adoración. Simplemente
cantan con lágrimas que caen por sus mejillas mientras adoran.
¡Pero en nuestros países seguro que podemos tener una iglesia sin el Espíritu
Santo! Hay iglesias diseminadas por toda la nación, que no tienen el Espíritu
Santo. No necesitan que Él se mueva, porque el hombre ha perfeccionado el arte
de reunir a la gente. Así como Disney ha perfeccionado el arte de mover a las
masas a través de un parque de diversiones, la iglesia ha perfeccionado el arte
de reunir a la gente y decirles cosas agradables. Ese es ni más ni menos el
concepto de muchas iglesias: "Queremos que vuelvan, así que, hagamos que
entren y salgan. Mientras pongan su dinero, estamos contentos".
Nosotros no queremos que usted simplemente entre y salga. Queremos que entre y queremos que se quede adentro, ¡y queremos que sea lleno o llena del Espíritu Santo, y lleno o llena del fuego de Dios!
He oído muchos relatos de personas que
son verdaderamente guiadas por el Espíritu Santo. Cuando estuve en Noruega, oí
de dos hermanos cuyo padre había comenzado una iglesia en una región remota de
China a principios del siglo pasado. Los dos hermanos decidieron volver a China
para buscar la iglesia que su padre había iniciado. Todavía podían hablar
chino, ya que lo habían aprendido en su infancia en China. Los comunistas habían
cambiado el nombre del pueblo, pero finalmente llegaron a la región y
encontraron a alguien para llevarlos al lugar. Llegaron al pueblo a las once de
la noche.
Al bajar del automóvil, un hombre se les acercó. Les dijo: "Hola, soy el
pastor aquí. Hemos estado esperándolos". Había varios cientos de chinos
reunidos en una casa. Los noruegos preguntaron si alguien les había dicho que
venían.
Los chinos dijeron: "Oh, sí. Hace tres noches, la palabra de Dios vino
proféticamente y dijo: "Los hijos del que les trajo las Buenas Noticias
estarán aquí. Estén listos para ellos. Llegarán a las once de la
noche"'.
Nuestros hermanos y hermanas en China
saben mucho más acerca de vivir en la esfera del Espíritu de Dios que nosotros
aquí. Nosotros nos dejamos guiar por circunstancias y cosas naturales, pero
esta gente se deja guiar por el Espíritu Santo. La iglesia en China crece a una
velocidad increíble. Cada día, más de cuarenta mil personas se salvan y se
incorporan a la iglesia. Estas personas saben cómo oír la voz de Dios.
Nosotros subestimamos por completo el poder el Espíritu Santo. Jesús sabía
estas cosas cuando caminó por la Tierra. ¿Cómo funcionaba Él todo el tiempo?
Por el Espíritu Santo. El Espíritu Santo lo guiaba. Dijo: "No puede el
Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre'" (Juan 5:19).
Observaba al Espíritu Santo por la mañana, al mediodía y a la noche,
dondequiera que iba. Seguía las indicaciones y la guía del Espíritu de Dios,
nada más y nada menos.
Ese es el clamor de mi corazón: que el cuerpo de Cristo se vuelva más sensible
al Espíritu de Dios. Debemos ser más sensibles a sus indicaciones y a su guía.
La iglesia se ha vuelto tan cómoda que no necesita oír la voz de Dios. No
necesita oír las indicaciones y la guía del Espíritu de Dios.
Por eso debemos deshacernos de todas las cosas que nos quieren frenar. Debemos
quitar todas las cosas que quieren bloquear nuestros oídos y nuestros corazones
para que no seamos sensibles al Espíritu de gracia.
Deje de buscar su comodidad. Salga de su zona de comodidad. Métase y llegue al punto donde usted solo hace lo que el Espíritu Santo quiere que haga, y va donde Él quiere que vaya.
La realidad es que si el Espíritu Santo
le dice que haga algo, Él mismo le abrirá un camino. Es que simplemente no le
creemos a Dios lo suficiente. Después que la ex Unión Soviética se abrió al
evangelio, unos misioneros estadounidenses profetizaron sobre un pastor local.
El Espíritu Santo dijo: "Dios va a comenzar a usarlo en una forma poco común".
Se fueron, y cuando volvieron un año después, le preguntaron acerca de su
ministerio, y él dijo: "Bueno, tengo tres iglesias, pero están muy lejos
una de otra. Están separadas entre mil cuatrocientos y mil seiscientos kilómetros
entre sí. Predico en cada una cada domingo".
Dijeron: "¿Qué está diciendo? ¿Cómo puede hacerlo?"
Dijo: "Bueno, ¿se acuerdan que profetizaron que Dios me usaría en una
forma poco común? Lo hace. Cada domingo predico en un lugar y salgo, y de
pronto me encuentro en el lugar siguiente. Luego les predico y salgo, y me
encuentro instantáneamente en la iglesia siguiente. Y luego vuelvo a
casa".
Subestimamos en mucho el poder del Espíritu Santo. Jesús sentía que necesitaríamos al Espíritu Santo para guiarnos, para conducirnos, para enseñarnos, para darnos poder, para capacitarnos, para darnos gracia, para ungirnos y para enfocarnos. Para eso envió al Espíritu Santo. Si Jesús sentía que necesitábamos al Espíritu Santo, entonces necesitamos al Espíritu Santo –no solo en una reunión donde podemos ser tocados, sino cuando salimos a la calle de nuevo– ¡y mañana, y, el día siguiente, y el siguiente y el siguiente!
Me preocupa la iglesia en el mundo occidental. Me preocupa Estados Unidos y toda nuestra actitud hacia el Espíritu de Dios. El Espíritu Santo ha sido relegado a una mera manifestación menor –alguien que da una lengua o una interpretación, una palabra de sabiduría, o una palabra de ciencia– pero Él está mucho más allá de eso. Él es más que eso. Él es más grande que eso. ¡Estoy hablando del Espíritu de Dios que mora en usted, que surge y sale de usted como un río poderoso, un río poderoso de Dios!
Tomado del libro: "Jesús como realmente es" de Rodney Howard-Browne, Editorial Peniel. www.editorialpeniel.com

Alguien
ha dicho que la Biblia que es "la biblioteca divina," y ésta es una
afirmación acertada. Aunque pensamos de la Biblia como un solo libro, y lo es
en un sentido, se compone de 66 libros.
La
Biblia, que comienza con el Génesis y termina con el Apocalipsis, se halla
dividida en dos secciones principales. La primera parte se llama "Antiguo
Testamento" y contiene 39 libros. La segunda sección es el "Nuevo
Testamento" y se compone de 27 libros.
Al
comienzo de la Biblia hay un índice que indica los nombres de los libros y el número
de la página en que cada uno empieza.
Desde
el punto de vista humano la Biblia fue escrita por más de 36 personas, a lo
menos, en el curso de unos 1600 años. Lo importante es tener presente que estos
hombres escribieron bajo el control directo de Dios. Dios, mediante su Espíritu,
los iba guiando a medida que escribían para que dijeran exactamente lo que El
quería. Esto es lo que significa la palabra "inspiración." Las
siguientes citas sacadas de la Biblia misma enseñan que ésta es inspirada por
Dios:
2 Pedro 1:21 Pues ninguna
profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres
inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios.
2 Timoteo 3:16,17 Toda
Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para
corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea
perfecto, equipado para toda buena obra.
Por
consiguiente, la Biblia es la Palabra de Dios. No es suficiente decir que la
Biblia contiene la Palabra de Dios. Esto podría dar a entender que algunas
partes son inspiradas por Dios y otras no. La Biblia en su totalidad es
inspirada por Dios. "Toda Escritura es inspirada divinamente."
Otro
punto importante que debe recordarse es que la Biblia es el único libro escrito
por inspiración divina. En el último capítulo de la Biblia, Dios advierte
severamente que no se añada o se quite de la Biblia. Leáse Apocalipsis
22:18-19.
Aunque
la Biblia se compone de 66 libros, su tema principal es CRISTO. El
Antiguo Testamento contiene muchas predicciones o profecías acerca de Cristo.
El Nuesto Testamento relata el cumplimiento de las mismas con la venida y obra
de Cristo en este mundo.
La
Biblia relata la historia de este mundo desde el momento de su creación hasta
el tiempo cuando habrá un cielo nuevo y una tierra nueva.
El
Libro de Génesis relata la creación del mundo, la entrada del pecado, el
diluvio y el comienzo de la nación de Israel. Desde el libro de Exódo hasta el
libro de Esther se narra la historia de Israel hasta aproximadamente 400 años
antes del nacimiento de Cristo. Desde el libro de Job hasta el libro de El
Cantar de los Cantares, encontramos maravillosas expresiones de poesía plenas
de sabiduría. El resto del Antiguo Testamento, desde el libro de Isaías hasta
el libro de Malaquías, es profético, es decir, que estos libros contienen
mensajes de Dios al pueblo de Israel acerca de su condición presente y su
destino futuro.
El
Nuevo Testamento comienza con los cuatro Evangelios, cada uno de los cuales
relata la vida del Señor Jesucristo. Después sigue el libro de Los Hechos de
los Apóstoles en el cual se cuenta la historia del movimiento cristiano en su
principio y la vida del gran apóstol San Pablo. Después vienen cartas o epístolas
a diferentes iglesias en individuos, acerca de las grandes verdades de la FE y
también con instrucciones prácticas concernientes a la vida cristiana.
Finalmente viene El Apocalipsis o La Revelación donde vislumbramos los
acontecimientos futuros que habrán de tener lugar en el cielo, en la tierra y
en el infierno.
Lo
que sigue es un merecido tributo a lo que la Biblia es:
"Este libro contiene los pensamientos de Dios, la condición del hombre, el camino de salvación, en triste fin de los pecadores y la dicha de los creyentes. Sus doctrinas son santas, sus preceptos irresistibles, sus historias ciertas, sus decisiones inmutables. Léela para ser sabio, créela para ser salvo y practícala para ser santo. Contiene luz para guiarte, aliento para nutrirte y consuelo para animarte. Es el mapa de los viajeros, la brújula del piloto, la espada del soldado y la regla de conducta del cristiano. Aquí se ve el paraíso restaurado, el cielo abierto y el velo descorrido acerca del infierno. Cristo es su tema principal, nuestro bien su propósito y la gloria de Dios su fin. Léela despacio, frecuentemente y con oración. Es una mina de riquezas, un paraíso de gloria y un río de placer. Recompensa el empeño puesto en su lectura; y condena a todos aquellos que desprecian su sagrado contenido. Es el Libro de los libros, el Libro de Dios, la revelación de Dios al hombre.
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¿En
qué idiomas se escribió la Biblia?
La Biblia se escribió en tres idiomas: Hebreo, Arameo, y Griego.
¿Cuándo
se canonizó la Biblia?
El Nuevo Testamento entero como nosotros lo conocemos hoy, se canonizó antes
del año 375 d. C. El Antiguo Testamento se había canonizado previamente mucho
tiempo antes del advenimiento de Cristo.
¿Qué
significa "canonizar"?
"Canonizar o canon" se deriva de la palabra griega "Kanon,"
que significa "vara de medir". Para que un libro fuera
"canonizado", el mismo tenía que pasar la norma o prueba de autoridad
e inspiración divina. Estos libros se convirtieron en la colección de libros o
"escrituras" aceptadas por los apóstoles y por la dirección de la
iglesia primitiva como una base para la creencia cristiana.
¿Cuándo
se imprimió la Biblia?
La Biblia fue impresa en 1454 d. C. por Johannes Gutenberg que inventó los
tipos que luego se convirtieron en la imprenta. ¡La Biblia fue el primer libro
alguna vez impreso!
Hasta
ahora, ¿cuál es el manuscrito más completo y más antiguo de la Biblia en
existencia?
El "Codex Vaticanus" que data de la primera mitad del Siglo IV. Se
encuentra en la biblioteca del Vaticano en Roma. Sin embargo, hay fragmentos más
antiguos de la Biblia que todavía se conservan--el más antiguo es un trozo
diminuto del Evangelio de Juan que se encontró en Egipto, de principios del
Siglo II. (Se encuentra actualmente en la Biblioteca de Rylands en Manchester,
Inglaterra).
¿En
cuántos idiomas se ha traducido la Biblia?
La Biblia Santa se ha traducido a más de 2,018 idiomas, con traducciones
parciales innumerables, y traducciones de audio (para los idiomas no escritos).
(Ésta es una cantidad enorme de traducciones. En comparación, Shakespeare,
considerado por muchos ser el escritor más promitente del idioma inglés, se ha
traducido sólo en 50 idiomas.)
¿Es
la Biblia todavía el libro de mayor venta en el mundo?
Sí, todavía lo es, ¡aleluya!
